Capital humano: El término que inventó el neoliberalismo

viernes, 5 de diciembre de 2008




Todas estas actividades llamadas educativas por los actores empresariales están basadas en esta teoría neoliberal norteamericana y alemana, analizada por Foucault en esas maravillosas clases de 1979.

En la primera semana de noviembre, el Ministerio de Trabajo de la Nación organizó un seminario: ¿Por qué a usted le hace feliz trabajar? Era uno de los temas donde brilló esta teoría, mal que nos pese a muchos de nosotros y en especial a todos los trabajadores.

Creo también que esta teoría es el fundamento último de una serie de reclamos actuales, por ejemplo, cuando cierta gente reclama para sí su cuenta individual de capitalización de las Afjp. Lo hace desde ese espacio imaginario que construyó la teoría neoliberal y que tan bien le fue en el país de la mano de Menem, Cavallo y la gran mayoría de los legisladores de la época, algunos de los cuales continúan, travestidos.

Sería interesante continuar analizando los conceptos que se usan, en especial nuestro sector político y empresarial, por cuanto en general, reproducen contenidos de la teoría neoliberal más pura y más obsecuente y que más criticó las políticas keynesianas en el mundo.

Si nos tomáramos el trabajo de estudiar ciertos discursos de algunos políticos, en especial del ámbito oficial y de muchos de los actuales ministros, podríamos encontrar muchísimos ejemplos de contenidos basados en esa teoría que analizó con su método arqueológico Foucault, y ninguno de esos actores quizás sería conciente de ello. Esto es por la lógica del pensamiento neoliberal, una lógica adscripta a una filosofía individualista y utilitarista, pero que se consume como “natural en el hombre”, una filosofía que se practica en la vida como si formara parte de la naturaleza del hombre.
Es por ello que a continuación expongo una interpretación abreviada de parte de una clase de Foucault de 1979 donde analiza la teoría neoliberal norteamericana y un subproducto: el capital humano.

El capital humano, una nueva teoría del pensamiento neoliberal. En los países centrales, especialmente EE.UU. y también Inglaterra, a partir de las políticas intervencionistas del Presidente Roosevelt de 1933-1934, la llamada New Deal, calificada como keynesiana, junto a los pactos sociales y el crecimiento de la administración federal, surge el pensamiento neoliberal crítico de esta alteración de la teoría clásica liberal.

En la teoría clásica liberal se definieron tres conceptos claves del fenómeno económico: la tierra, el capital y el trabajo. Pero este último término quedó sin explorar. Por influencia del pensador Ricardo se redujo el trabajo al factor tiempo, una manera cuantitativa de medir ese factor. Y para Keynes el trabajo sería un factor de producción, de carácter pasivo, ya que dependerá de la tasa de inversión, sólo se encuentra el factor trabajo si hay una tasa de inversión en capital físico lo bastante elevada.

Frente a esta falta de precisión sobre el trabajo, surgen pensadores neoliberales como Theodore Schultz que escribe una serie de artículos relacionados con el tema de capital humano. En los mismos años otro pensador y Nobel de Economía en 1992, Gary Becker también hará aportes teóricos sobre este tema. Y Jacob Mincer publicará un artículo en 1958 donde por primera vez utilizará el término capital humano.

Habría que recordar que Carlos Marx escribió “El trabajo no sólo crea bienes, también se produce a sí mismo y al trabajador como una mercancía en la misma proporción en que produce bienes”. Este autor postula que el obrero vende su fuerza de trabajo por cierto tiempo y por un salario. Este trabajo crea valor (el producto de su trabajo), una parte de ese valor se le arrebata al obrero, no está dentro de su salario y ésta es la lógica que descubre Marx del capitalismo.

La lógica del capital sólo retiene del trabajo la fuerza y el tiempo, lo convierte en un producto de mercado y únicamente le interesa a los efectos del valor producido. Esto es lo que Marx denomina trabajo abstracto, porque no está referido al trabajo concreto, ya que amputa toda la realidad humana, todas sus variables cualitativas.

La teoría neoliberal (TNL) dirá que no es obra del capitalismo real esta abstracción que denuncia Marx, sino de una teoría económica clásica, que sólo resaltó los procesos del capital, la inversión, la máquina, el producto, etc.

Esta TNL critica la posición del análisis económico liberal clásico y parte por definir que los recursos son escasos y el análisis económico debe precisar cómo se asignan los individuos tales recursos escasos.

Así surge otra definición de economía, “es la ciencia del comportamiento humano, como una relación entre fines y medios escasos, que tienen usos que se excluyen mutuamente”.
En esta definición se asigna a la economía la tarea de analizar el comportamiento humano y su racionalidad interna.

Esta TNL no se interesará por el análisis económico del trabajo en cuanto cuál es el valor agregado por éste ni a cuánto se lo compra o qué produce. Sino, será saber cómo utiliza el trabajador los recursos de que dispone. Estudiará el trabajo como conducta económica, como una conducta económica en acción, calculada por la persona misma que trabaja.

Esta TNL se pregunta ¿para qué trabaja la gente? Para contar con un salario, y ¿qué es un salario?
Desde el punto de vista del trabajador no es el precio de su fuerza de trabajo. Es un ingreso, y ¿qué es un ingreso?

Es sencillamente el producto o rendimiento de un capital. Entonces capital se define como fuente de ingresos futuros. Así el salario es una renta del capital. El trabajo conforma un capital, una aptitud, una idoneidad, una experiencia, una tecnología, y es un ingreso, también llamado flujo de salarios.
Aquí está operando una descomposición del trabajo en capital y renta, donde el rasgo de idoneidad del trabajador es similar al de una máquina, que va a producir flujo de ingresos, que tiene una vida útil, con período de utilidad y también de obsolescencia o envejecimiento.

Una máquina que va a generar salarios (ingresos) bajos cuando recién se inicie, que serán más elevados en su vida adulta útil y volverán a reducirse con el envejecimiento del trabajador.
El citado Schultz definirá a este conjunto hombre-máquina como complejo máquina-flujo.
Esta es la concepción capital-idoneidad (neoliberal) opuesta a la teoría de la fuerza de trabajo (Marx). En esta concepción el trabajador aparece como una empresa para sí mismo.
Esta es la matriz de la TNL: una economía compuesta no tanto de individuos, sino de empresas, unidades-empresas.

Aquí cabe recordar la teoría clásica liberal del homo economicus. ¿Por qué? Porque es el hombre del intercambio, el socio, uno de los dos socios del intercambio, uno que vende y otro que compra. Y una teoría de la utilidad a partir de definir las necesidades de estos dos socios.

En la TNL encontramos al homo economicus, pero no como socio, ahora es un empresario y su empresa es él mismo, él es su propio capital, su propio productor, la fuente de sus ingresos.
El citado Becker tiene su teoría del consumo: no hay que creer que es un proceso de intercambio, el consumo consiste en el hecho de que alguien compra con dinero una cantidad de productos. El hombre del consumo en un productor y ¿qué produce?, su propia satisfacción.

Entonces dirá que el consumo es una actividad empresaria por la cual el individuo sobre la base de su propio capital, producirá su propia satisfacción.

Llegamos entonces a que el salario no es otra cosa que una renta de un capital (capital humano), donde la idoneidad-máquina no puede disociarse del individuo, que es su portador.

¿De qué está compuesto el capital humano?

Simplificando, de algunos elementos innatos y otros adquiridos.

Entre los primeros, los innatos, se resaltan los hereditarios. Aquí cabe señalar la importancia que adquiere la genética y mucho más aplicada a poblaciones humanas.

Podemos preguntarnos ¿qué hereda un pobre de padres analfabetos para su capital humano? Y justamente cuando la genética incursiona en la mejora del capital humano se erigen las políticas de control y filtro, aparecen efectos racistas. Si uno quiere tener hijos con capital humano apuntará a buscar una pareja que evidencie esas características innatas y así llegamos a mecanismos de control
de la producción de individuos.

¿Qué quiere decir formar capital humano? Formar esa especie de máquina-idoneidad que va a producir ingresos y cuanto más altos más idoneidad será requerida.

Así llegamos a las inversiones educativas.

En forma experimental se dirá que inicialmente es el tiempo que dedican sus padres a la enseñanza y obligaciones educativas de sus hijos. Se ha comprobado el efecto de los estímulos culturales transmitidos de padres a hijos.

Así se llegará a analizar la innovación, las nuevas técnicas, los nuevos procesos tecnológicos, las invenciones, no es otra cosa que la renta del capital, capital humano, es decir el conjunto de inversiones educativas realizadas en el hombre mismo.

“Todos los problemas de la herencia, transmisión, educación, formación, desigualdad de niveles tratados desde un punto de vista único como elementos homogeneizables, ellos mismos reajustados a su vez, ya no en torno a una antropología, una ética o una política del trabajo, sino de una economía del capital. Y el individuo considerado como una empresa, esto es, como una inversión y un inversor… Sus condiciones de vida son la renta de un capital.”

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