LA DESREGULACIÓN Y LAS PREPAGAS : DOS MISILES A LA SEGURIDAD SOCIAL

jueves, 11 de diciembre de 2008

ASOCIACIÓN DE SALUD PARA LOS ARGENTINOS


Desde 1976 en adelante, el objetivo del sector financiero en nuestro país, apoyado por el Banco Mundial y el FMI, fue captar el ahorro interno genuino de los trabajadores en su inversión en la Seguridad Social, transformando los criterios solidarios, a la luz de la irrupción del neoliberalismo, en concepciones del seguro que arrasaron la dignidad y transformaron en número a los seres humanos.

Así sucesivamente fueron privatizadas las Jubilaciones, por las AFJP compulsivamente por la ley 24.241, luego fue el turno de la Higiene y Seguridad en el trabajo por la ley 24.557 de ART y por último intentaron hasta ahora con relativo éxito, introducirse en las Obras Sociales que atendieron el casi el 85% de la salud de los argentinos desde los años 60.

Esto último, el avance sobre la salud lo hicieron primero con el decreto 446 del Gobierno de la Alianza firmado por el Vicepresidente Alvarez, que disponía la desregulación de las Obras Sociales. Así quien estaba disconforme en vez de protestar en su marco de pertenencia, emigraba a otro sistema que brindase mejor atención. Se iniciaba el “descreme” es decir los trabajadores de mas altos salarios, mas jóvenes y sanos, emigraban a los brazos abiertos de obras sociales que permitiendo la entrada de las Prepagas, prometían mejores servicios.

Desde entonces se instala el sálvese quien pueda entre los mismos sindicatos, ante los drenajes de titulares que son disputados en un ambiente de “Mercado” antes que en un estado de solidaridad social, como había transcurrido hasta ese momento, desde la irrupción misma de los trabajadores organizados al sistema social solidario de salud. Era la situación esperada por las Prepagas para iniciar un proceso de privatización de la Seguridad Social, de un universo que hasta ese momento les era negado, el de los trabajadores.

Las Prepagas como toda entidad comercial, tiene fines de lucro con lo cual desde su misma concepción, afiliado que gasta no conviene. Los crónicos , los enfermos terminales, las patologías de resolución mas cara con prótesis o medicamentos de alto costo, son situaciones que inundan las denuncias de las ONG de defensa del consumidor. Los padrones son seguidos minuciosamente a los fines de detectar anticipadamente este tipo se situación, intentando evadir responsabilidades a la hora del gasto.

Las Prepagas subidas a la Seguridad Social gozan de los beneficios de la misma que incluye los reintegros del Fondo Solidario de Redistribución construído con el 10% del aporte de todos los trabajadores, para equilibrar a las Obras Sociales mas pequeñas en los gastos que demandan tratamientos de alto costo. O sea que los trabajadores que aportan de su salario el 3% para el PAMI para que nuestros mayores tengan atención médica , además aportan del 3% para su Obra Social el 10% para el Fondo solidario. Esto vino a romperse y aprovecharse, desde los sectores financieros, quebrando la seguridad social.

Desde 1990 se rebajaron los aportes patronales y el de trabajadores, produciendo el desfinanciamiento del sistema. Se les sacó a las O.S. la recaudación pasando a la AFIP con lo cual el control de los mismos, se relajó, llevando la cifra de trabajadores en negro a mas del 50% en esa época, planteando desde el poder, la necesidad de bajar la estructura de costos de las empresas para generar empleo. Como vimos en los años posteriores, todo un “éxito” que culminó con el 23% de desocupación, la mas grave de la historia de nuestro país.

Así en un movimiento de pinzas implacable, las O.S. se vieron sometidas sucesivamente al descreme, la falta de manejo de los recursos, el trabajo en negro, el desfinanciamiento por la rebaja de aportes, asumir en todos los casos las nuevas tecnologías, leyes que impusieron a las O.S. nuevos tratamientos en el marco del programa Médico Obligatorio, aumentos de los prestadores sin aumentos salariales que acompañasen, disparada de los precios de los medicamentos, siempre en el marco de los controles estrictos, y así debe ser, de acuerdo a las leyes 23.660 y 23.661, de la Súperintendencia de Servicios de Salud.

La Obras Sociales son la expresión mas concreta del Modelo Social Solidario, donde los trabajadores aportan al sostenimiento de su salud, que es un derecho constitucional que debería ser garantizado por el Estado, de acuerdo al artículo 14 bis de la C.N. . En estos momentos se atienden por obras sociales el 45% de la población argentina siendo el sector que mas eficientemente gasta en salud por afiliado. Sus recursos no devienen del presupuesto nacional, no son aportes tributarios ni tiene subsidios externos que apuntalen su funcionamiento. Aún así, por codicia de los sectores neoliberales, son sometidas al escarnio diario de los medios de comunicación, acusadas de corruptelas varias, que de hecho existen como en cualquier actividad, pero que no es el eje de la atención médica de la mayoría de la población económicamente activa y su núcleo familiar.

Sin dudas que debe mejorarse mucho el sistema, que deben perfeccionarse sus procesos de compra en especial medicamentos y prótesis tendiendo a la centralización, pero en el camino que marquen los mismos trabajadores, aportantes y dueños de las O.S..
Asimismo es seguro también que ninguna solución saldrá desde las filas de las prepagas o de aquellos que plantean competencias políticas del manejo de las prestaciones de salud, desde el neoliberalismo o del “progresismo”militante que visualiza a los sindicatos como el enemigo. La atención de la salud de la familia trabajadora no puede ser botín de inescrupulosos sectores financieros, ni estar manejada por contadores que en vez de caracterizar como inversión, califican de gasto, las prestaciones necesarias para cubrir las demandas de los afiliados.

Por último, es necesario terminar esta descripción desde la perspectiva de la elaboración de un Plan Nacional de Salud, que integre los esfuerzos dispersos que son producto de la fragmentación del sistema sanitario en la Argentina por falta de planificación estratégica desde 1973, en que se puso en marcha el SNIS de corta vida institucional por el golpe del 76. Como en el 66 con la ley Oñativia de medicamentos, como en el 55, desmontando el sistema sanitario del Dr. Ramón Carrillo, arrasando con años de construcción de una política sanitaria, se hace necesario ahora que se erija, un modelo social solidario que incluya la salud y la educación como pilares de un país federal mas justo.


DR. JORGE RACHID-presidente
DR. ADRIAN ANDREATTA- vicepresidente
LIC. BEATRIZ BATHORI – secretaria general

CABA, 10-12-08

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