Las 23 razones por las cuales apoyamos la nueva ley de medios

sábado, 5 de septiembre de 2009

Por Roberto Caballero, director de Revista Veintetres.

Vivimos un momento crucial. Hay operaciones que infunden terror hablando de “chavización”. Diputados que se bajan de lo que siempre sostuvieron. Una a una, las refutaciones a todas sus falacias. Veintitrés razones por las que apoyamos la nueva Ley de Medios, aunque la impulse el kirchnerismo.

Debate sobre la nueva ley de medios: 23 razones para apoyarla. Por Roberto Caballero*

1) Según Ricardo Roa, Editor General de Clarín, el proyecto de ley es “franquista”, “fascista” y “chavista”: el exceso de adjetivación no asusta tanto como la intención de identificar a un gobierno democrático (malo o bueno, según quién lo mire) con dos dictaduras sangrientas, como la de Franco (que produjo medio millón de muertos) y la de Mussolini (que se alió con el nazismo en la Segunda Guerra, provocando 56 millones de víctimas). Es una demasía. Nadie se imagina a Néstor o Cristina Kirchner bombardeando Guernica o gaseando minorías en aras de la pureza racial. Y sobre la acusación de “chavista”, Roa no puede ignorar que el proyecto oficial evitó puntillosamente parecerse en algo a la Ley de Radiodifusión que impulsó Chávez, tomando, en cambio, aspectos fundamentales de las leyes estadounidense, canadiense, francesa y española.

2) Este Parlamento es ilegítimo para tratarla, hay que esperar a los diputados que asumen el 10 de diciembre: este argumento, agitado por la oposición por derecha al Gobierno, es uno de los más peligrosos. Es casi golpista, porque deslegitima a los actuales diputados, que son los que hay. Cerrar el Parlamento hasta diciembre, que es lo que en verdad proponen, es atentar contra uno de los tres poderes del Estado: el Legislativo. La Argentina tiene un régimen presidencialista, no es como España o Italia, donde con cada variación legislativa se elige un premier. Aquí existe continuidad institucional. Un escenario donde con cada cambio de composición de las cámaras (que reflejan mayorías siempre circunstanciales) se revisen todas y cada una de las leyes en vigencia, consagraría la “inseguridad jurídica”, esa que tanto preocupa a la Embajada, al Pro y a los falsos liberales que supimos conseguir. Es tan sabia la Constitución que cuando hay elecciones de un nuevo presidente, igualmente debe cumplirse con el requisito, también constitucional, de enviar el Presupuesto del año siguiente antes del mes de octubre a cámaras que gozan de la misma “ilegitimidad” que se les adjudica a las actuales.

3) Es una ley K para controlar a los medios: muchos gobernantes, también los Kirchner, tienen una tendencia a confundir gobierno con Estado. Aceptemos que es una manía habitual de los políticos que tenemos. Lo raro de esta afirmación es que aquellos que dicen representar lo opuesto participen de la misma confusión: una norma siempre viene a regular algo y necesita de una autoridad de aplicación para hacerla cumplir. Si la nueva Ley de Medios sale, después de 26 años, se habrá sancionado una norma enviada por el Poder Ejecutivo, analizada y discutida por el Poder Legislativo, que enterrará al Comfer creado por Videla y Martínez de Hoz, que permite la discrecionalidad total, creando una Agencia Federal, de carácter democrático, que puede ser (como pide el oficialismo) dependiente del Ejecutivo con vigilancia parlamentaria, o autárquica (como pide Pino Solanas o Margarita Stolbizer), que controle el cumplimiento efectivo de lo que la sociedad, a través de sus representantes, decidió darse como ley. No se puede ser “legalista” o “anarquista” según convenga. El Estado es el Estado, las leyes son las leyes y los gobiernos, administradores momentáneos de la cosa pública.

4) Es una ley para regalarle el fabuloso negocio del “triple play” a las telefónicas, salimos del monopolio de Clarín y vamos hacia el monopolio telefónico: llama la atención que Silvana Giudici (UCR), tenaz opositora al proyecto oficial y una de las que alerta sobre esta posibilidad, tenga un proyecto propio –que pocos conocen– donde el ingreso de las telefónicas está prácticamente desregulado. Quien quiera leerlo puede acudir a Diputados y solicitar el expediente 16-D-2008, que reproduce el 4369-D-2006, de Giudici, donde sólo les exige a las telefónicas que exista otro servicio en la misma área, que los consumidores tengan opinión y que tengan un porcentaje superior al 20 por ciento de programación independiente de cada medio propio. Buenas intenciones, pero nada más. El proyecto oficial, en cambio, es bastante más riguroso: las empresas de servicios públicos están autorizadas a prestar conjuntamente telefonía, Internet y televisión (triple play) siempre y cuando cumplan con requisitos técnicos como la apertura de sus redes a otros prestadores, la portabilidad numérica (que el número telefónico sea de los abonados y puedan llevarlo de empresa a empresa), la apertura de sus redes troncales y la obligación de darle al resto de los operadores toda la información técnica que se requiera. Además, las obliga a crear unidades de negocio por separado, prohíbe los subsidios cruzados entre estas unidades y se sancionan fuertemente las conductas monopólicas. Y algo más: deberán tener un 70 por ciento de capital accionario argentino. Habrá mayor competencia y, quién les dice, hasta quizá bajen los precios del servicio, lo que siempre es muy bueno.

5) Ataca la libertad de prensa: lo que reduce el margen de opinión, en realidad, es la concentración económica. En el 2002, la UTPBA (el sindicato de periodistas de Buenos Aires) planteó que “no hay democracia informativa sin democracia económica”. El derecho a expresarse e informarse verazmente es un derecho de tercera generación, contemplado en pactos internacionales a los que la Argentina suscribe. Si en el pasado era el monarca el que decidía quién hablaba y quién no, si luego fue el empresario capaz de comprar la imprenta el que velaba por esto, las legislaciones más avanzadas de fines del siglo XX consideran que la sociedad hoy es la que tiene la custodia de este derecho propio y exige a los Estados que garanticen mediante normas desmonopolizadoras su plena vigencia. Si algo ataca a la libertad de expresión y a la prensa libre, es la discrecionalidad política y empresaria no reglamentada. El decreto ley 22.285, el de la dictadura aún vigente, luego modificado por varios decretos de Carlos Menem, permitió una concentración económica que es un verdadero atentado contra la pluralidad informativa. Si la nueva ley enviada al Parlamento ataca a la prensa, ¿qué se puede decir de este engendro que habilita a que una sola persona sea titular de 24 licencias de radio y TV y donde la autoridad de aplicación está integrada por servicios de Inteligencia de las tres armas y empresarios? ¿Un interventor del Comfer, elegido a dedo por el Presidente, como sucede hasta ahora, puede garantizar la libertad de expresión? La verdad, no. Salvo que, como Gabriel Mariotto, envíe un proyecto al Parlamento donde su cargo y el organismo que regentea desaparezcan. Lo que entra en crisis, en realidad, es la libertad de empresa entendida como multiplicación de la renta por vía de la ilegalidad, a costa de un derecho social. Donde no hay ley, ganan los más fuertes. Eso pasó durante todos estos años.

6) Es para destruir a Clarín: esto lo dicen Clarín y los ultrakirchneristas desvariados, y no deja de ser una falta de respeto a la militancia de todos estos años de hombres y mujeres integrantes de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, autora de los ya famosos 21 puntos básicos por el Derecho a la Comunicación. Convendría, en todo caso, que los gerentes del grupo en cuestión lean lo que publicaron en su diario el miércoles 2, en la sección Tribuna, página 29. Es la opinión de Marcos Novaro, profesor de Teoría Política Contemporánea (UBA): “Conviene no sobrevalorar el sistema de medios que eventualmente resultaría afectado, y que dudosamente pueda ser descrito como el reino de la libertad de expresión. No sólo en el caso de Clarín, cuyo debilitamiento como grupo económico incluso puede que lo estimule a mejorar como empresa periodística, terreno en que su independencia de criterio declinó a medida que progresaba la suerte de sus inversiones”. Toda crisis es una oportunidad.

7) Cada dos años se van a revisar las licencias: falso. Se trata de una revisión de carácter técnico, para no estar reformando la ley cada vez que salga al mercado una nueva tecnología que altere las reglas de compatibilidad o multiplicidad de licencias. Es más, en el proyecto de ley queda expresamente aclarado, luego de las críticas que recibió el anteproyecto, que se preservan los derechos de los titulares de licencias o autorizaciones al momento de la revisión. Y si se sacara el artículo, ¿la oposición votaría la ley?

8) Le quieren dar el 33 por ciento a las ONGs para ampliar el sistema público por vía de cooptación con publicidad oficial: esta idea de que el kirchnerismo compra a los medios con dinero público está muy instalada y nunca suficientemente discutida. ¿Cuánto dinero público reciben, por caso, Clarín y La Nación en Papel Prensa y cuánto de publicidad oficial por año? ¿Cuántas industrias se pueden dar el lujo de tener, como ellos tienen, subsidiado su insumo básico por todos los contribuyentes? ¿Cuántas licitaciones del Estado nacional ganó Tinta Fresca para vender libros a los ministerios de Educación? ¿Cuánta pauta reciben Clarín y La Nación de los organismos descentralizados como la ANSeS y la AFIP? Y, sin embargo, ninguno de los dos diarios es oficialista. Con respecto al porcentual de ONGs que van a poder acceder a las licencias, es una buena noticia, porque regulariza situaciones de hecho y porque crea un nuevo sujeto público con derecho a opinar, generando una prensa no atada sólo al lucro. En la vida también hay otras cosas interesantes. Universidades, iglesias, sindicatos, asociaciones educativas, etnias diversas, entre otros, podrán ampliar la oferta de consumo cultural. Todo eso enriquece a la sociedad. La diputada Giudici, por caso, en su proyecto del que ya hablamos, proponía un porcentaje aún mayor que los K: el 40 por ciento.

9) La impulsa un señor como Mariotto, que cometió ilícitos con una radio trucha: esto es un chiste. La trayectoria de Mariotto es la de un académico militante, que en el pasado burló la ley de radiodifusión de la dictadura para hacernos escuchar un discurso alternativo al hegemónico, como se podía. El día que vaya preso por eso, somos muchos los que lo podemos acompañar, porque hicimos las mismas cosas. Y las volveríamos a hacer. El obispo de Mercedes, monseñor Agustín Radrizzani, que salió a criticar la ley, tiene la frecuencia del obispado en la que debieran difundirse las enseñanzas de la Iglesia concesionadas a un empresario privado que en la Capital Federal emite Radio Concepto. ¿Acaso eso no es trucho? Y De Narváez, opinando como juez y parte. Vamos.

10) Los Kirchner no son creíbles porque en Santa Cruz armaron una prensa adicta: los que les niegan a los Kirchner espesor moral para impulsar una nueva Ley de Medios confunden lo accesorio con lo importante. Un secretario privado del ministro de Guerra de Agustín P. Justo, que alguna vez viajó a Italia y quedó sorprendido por Il Duce, cierto día llegó a presidente y mandó sancionar por un Parlamento democrático las “leyes sociales” por las que peleaba un socialista como Alfredo Palacios. Estas siguen vigentes hasta hoy. Los antecedentes no ayudaban a Perón, es cierto, pero el prejuicio tampoco a comprenderlo.

11) Los Kirchner extendieron las licencias y favorecieron la concentración, no hay que creerles ahora que quieren hacer lo contrario: esta supuesta ambivalencia empuja a muchos a refugiarse en la desconfianza, que es un buen lugar para nunca equivocarse y para nunca acertar. Criticar a los Kirchner por lo que hicieron en el pasado y volverlos a criticar cuando hacen lo opuesto es un argumento esquizoide. Si estaba mal lo de antes, lo de ahora debería ser lo bueno. ¿O no?

12) Van a lloverle juicios al Estado: quizá. Lo mismo se dijo cuando se devaluó, se renegoció la deuda y se modificaron los contratos con las privatizadas. Pasaron siete años y todavía el Estado nacional no erogó un solo centavo en concepto de indemnización.

13) Es una ley extorsiva: el 31 de agosto, un decreto oficial canjeó todas las deudas impositivas y previsionales a los dueños de los medios por publicidad oficial. Un gobierno que quisiera extorsionarlos habría utilizado estas deudas para ponerlos contra la espada y la pared: quiero buenos titulares, a cambio de no ejecutarte. Esto tampoco pasó.

14) No es un buen momento para debatir la ley, hay otras urgencias: en los últimos 26 años nunca hubo un “buen momento”. ¿En serio alguien cree que si no se distribuye la palabra los otros problemas más urgentes se pueden solucionar? Este argumento lo único que busca es perpetuar el statu quo. ¿A cuánto cotiza esta semana la preocupación por la pobreza de los gerentes noticiosos del sistema tradicional de medios?

15) Le quieren dar una radio a Moyano, que la va a usar para hacer propaganda: esto lo dijo María Eugenia Estenssoro, la diputada de la Coalición Cívica. Está tan naturalizada la idea de que si un medio es de un empresario está bien y si, en cambio, lo maneja un sindicato es algo corrupto, que lo dijo y nadie le dijo nada. Pero es un comentario discriminador. Y conste que los que hacemos esta revista estamos más cerca de Tosco que de Rucci.

16) La autoridad de aplicación va a responder al Ejecutivo: lo que responde al Ejecutivo hoy es el interventor del organismo creado por una dictadura. Esto es lo grave. El organismo democrático que vendrá a reemplazarlo, sea autárquico como quieren unos, o sea dependiente del Ejecutivo con control parlamentario y presencia de las minorías, como quieren otros, es mucho mejor que lo que tenemos.

17) Es un traje a la medida del kirchnerismo: hablando en serio, esta ley beneficia más a los que vengan a gobernar después de los K que a los K. Ni ellos mismos estaban convencidos de mandarla. Un largo proceso los convenció de hacerlo. El año pasado, después del lockout agropecuario, cuando con alguna tibieza se comenzó a hablar de una ley que reemplazara a la de la dictadura, esta revista hizo una tapa. Dijimos entonces que la votaban en 60 días. Fue un papelón.

18) No hubo discusión pública: lo más vergonzoso de este planteo es que proviene de los mismos que durante todos estos meses fueron incapaces de dar publicidad al debate en sus propios multimedios, invisibilizándolo. Jugando a que el Gobierno se arrepintiera. Escamoteándoles a sus audiencias la trascendencia del debate. ¿Dónde se divulgaron los foros provinciales? ¿Y los “Café Cultura” donde se discutió el anteproyecto? Hablemos en serio: desde el 1 de marzo del 2009, fecha de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando Cristina anunció el envío del proyecto de ley, durante cuatro meses, el diario Clarín publicó 77 notas sobre el tema, de las cuales sólo 3 fueron informativas. De las 74 restantes, 10 estuvieron en su sección editorial y columnistas propios y 64 se les ofrecieron a los lectores del diario incorporando el punto de vista sesgado de su gerencia como si fuera información desopinada en secciones como El País, Medios y Sociedad. En todos los casos, se omitió prolija y calculadamente informar sobre algún aspecto positivo de la nueva ley. Dice el filósofo Zizek: “La lógica misma de la legitimación de la relación de dominación debe permanecer oculta para ser efectiva”. Vaya si ocultaron su propósito. Si eso no es poder, qué es. El poder de manipular.

19) No beneficia en nada a la gente: si pensamos que detrás de un sindicato hay gente y lo mismo sucede detrás de una radio comunitaria, de un diario independiente; si creemos que detrás de un diario, una TV o una frecuencia radial hay audiencias que escuchan y quieren hacerse oír; si leemos el proyecto y descubrimos que el cable, por ejemplo, va a ser considerado un servicio público, lo que obliga a las prestadoras a dar una tarifa social; si en serio pensamos que habrá nuevos jugadores, es decir, mayor competencia y eso puede llegar bajar los precios de esos mismos servicios, evidentemente la gente se beneficiaría. Hagamos un ejercicio: tomemos todos los servicios que llegan a nuestro domicilio. Veamos cuánto pagamos por cada uno de ellos, en forma mensual o bimensual. Ahora bien, tomemos la boleta mensual de Cablevisión y Fibertel. ¿Lo descubrieron? Sí, es el servicio más caro y abusivo de todos los que pagamos.

20) No va cambiar nada: ¿Y si pensamos que puede cambiar mucho? Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad.

21) Es para apretar a los periodistas: sin duda la relación con los periodistas podría ser mejor. Pero quizás, algún día, los periodistas podamos hablar claro sobre todos los aprietes que sufrimos y que no provienen, precisamente, de los funcionarios de turno. Hay algo que es cierto: a mayor discrecionalidad, mayor riesgo. A menor discrecionalidad, el riesgo baja. La ley es clara: no permite censuras, ni persecuciones. Sólo hay que hacerla cumplir.

22) Es una pelea entre patronales, que no beneficia a nadie: este es el argumento de la izquierda maximalista, reciclada en módica inspectora de revoluciones que se acostumbraron a ver por televisión. Ahora van a tener más canales.

23) Esta ley no recoge el consenso de los argentinos: falso. Esta ley retoma los principales aspectos de las conclusiones del Consejo para la Consolidación de la Democracia, del gobierno de Raúl Alfonsín; es casi idéntico al proyecto presentado por la diputada del GEN Margarita Stolbizer, y resume los principales aspectos del proyecto de ley presentado por la radical Giudici. Sin embargo, el partido de Gerardo Morales insiste en oponerse al proyecto. Hay radicales que no cambian más: hablan como Alem para después votar como Alvear. En fin.

Resumen del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisiual

domingo, 30 de agosto de 2009

La propuesta de proyecto de ley de la democracia llamada de Servicios de Comunicación Audiovisual propone cambios sustanciales a la ley de la dictadura vigente (Ley 22.285) que llevaba las firmas del ex dictador Jorge Videla, el ex ministro de Economía José Martínez de Hoz y el ex ministro del Interior Albano Harguindeguy.

El nuevo proyecto responde a los avances tecnológicos de los últimos 30 años y democratiza el acceso a la información definido como "derecho universal" en concordancia con el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

A continuación, un cuadro comparativo sobre los principales puntos entre la ley de la dictadura y el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA):

OBJETO DE LA REGULACION

Ley 22.285: Unicamente se regulan los servicios abiertos (radio y TV) y los sistemas complementarios más antiguos, como Antenas Comunitarias.

Ley SCA: El objeto de la iniciativa es otorgar marco legal a todos los Servicios de Comunicación Audiovisual independientemente del soporte técnico utilizado para su transmisión.

El libre acceso a las nuevas tecnologías permitirá el establecimiento de garantías destinadas a proteger el pluralismo y la diversidad de todas las producciones audiovisuales.

LIBERTAD DE EXPRESION

Ley 22.285: Está limitada por las necesidades de la Seguridad Nacional. La ley actual admite restricciones a la Libertad de Expresión basadas en este motivo.

Ley SCA: Se garantiza el derecho humano universal al derecho a la información y a la libertad de expresión como lo prevé el 13 de la Convención Americana sobre Derechos humanos, que implica el derecho a recibir, difundir e investigar informaciones y opiniones. Los tratados de Derechos Humanos son una pieza fundamental del espíritu de esta propuesta.

AUTORIDAD DE APLICACIÓN

Ley 22.285: El organismo que regula la Radio y la TV está integrado por militares, servicios de inteligencia y empresarios.

SCA: El organismo que regulará los Servicios de Comunicación Audiovisual será dirigido por un órgano colegiado integrado por representantes de la legislatura nacional, de la segunda y tercera minoría y representantes del Poder Ejecutivo Nacional.

Se establecerá un Consejo Multisectorial y Participativo integrado por representantes de las Universidades, de las Asociaciones sin fines de lucro, de los trabajadores del sector, etc.

LICENCIATARIOS

Ley 22.285: La radiodifusión sólo se podía ejercer como actividad con fines de lucro. Las modificaciones operadas durante la década de los 90

Recién en el año 2005 el Congreso Nacional permitió a las personas jurídicas sin fines de lucro ser titulares de licencias de radiodifusión, pero con algunas restricciones.

Ley SCA: Se permitirá el acceso a las entidades sin fines de lucro.

Se reservará con carácter inderogable, el 33% del espectro para las personas jurídicas sin fines de lucro tales como, asociaciones, fundaciones, mutuales, etc.

MONOPOLIOS Y OLIGOPOLIOS

Ley 22.285: Se admiten los monopolios y los oligopolios de medios. El Estado tiene una participación subsidiaria, ya que solo puede dar servicio en áreas geográficas no rentables para los privados.

Ley SCA: Se impedirá la formación de monopolios y oligopolios.

Se promoverá el pluralismo del espectro y de los servicios de Comunicación Audiovisual. El Estado Nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y los Municipios tendrán asignadas frecuencias.

MEDIOS PUBLICOS

Ley 22.285: Solo se prevé su condición subsidiaria. Las Universidades deben ser titulares de licencias por explotación comercial en TV. Solo se preveía a ATC como empresa comercial.

Ley SCA: Se permitirá que las Universidades tengan emisoras sin restricciones ni obligación de ser sociedades comerciales.

Se propondrá un sistema de medios estatales con objetivos democráticos, con participación y control comunitario y social.

CONTROL PARLAMENTARIO

Ley 22.285: No está previsto ningún control por parte del Congreso de la Nación.

Ley SCA: El control del Congreso de la Nación estará previsto para evaluar el funcionamiento de la Autoridad de Aplicación, de los medios públicos y el desempeño del Defensor del Público.

Para ello se crea la Comisión Bicameral de Seguimiento y Promoción de los Servicios de Comunicación Audiovisual.

MULTIPLICIDAD DE LICENCIAS EN SERVICIOS ABIERTOS

Ley 22.285: Permite que una sola persona sea titular de 24 licencias de servicios abiertos (radio y TV).

Ley SCA: Sólo se podrán tener 10 licencias de servicios abiertos.

MULTIPLICIDAD DE LICENCIAS EN SISTEMAS POR SUSCRIPCION

Ley 22.285: Los sistemas de TV paga no tienen limitaciones en relación a las licencias que puede poseer una misma persona, siempre que no estén en la misma zona de cobertura. Esto facilita la formación de monopolios.

Ley SCA: Las licencias de TV paga estarán limitadas en número y en cuotas de mercado.

PLAZO DE LICENCIAS

Ley 22.285: Las licencias duran 15 años y se pueden prorrogar por 10 años más.

Ley SCA: Las licencias durarán 10 años y se podrán prorrogar 10 por años más, previa realización de Audiencias Públicas.

REQUISITOS PARA SER TITULAR DE UNA LICENCIA

Ley 22.285: Se exigen requisitos personales basados en la posesión de riqueza y preferencia de aspectos patrimoniales.

Ley SCA: Para ser titular de una licencia se ponderarán criterios de idoneidad y de arraigo en la actividad.

Se excluirá de la posibilidad de ser titular a quienes hayan sido funcionarios jerárquicos de gobiernos de facto, atendiendo a la importancia de los medios en la construcción del Estado de Derecho y la vida democrática.

TRANSPARENCIA DE LA TITULARIDAD DE LAS LICIENCIAS

Ley 22.285: Esta ley posibilita que mediante la utilización de sociedades por acciones, se esconda la verdadera titularidad de las licencias.

Ley SCA; Se promoverá un régimen de transparencia de titularidad de propiedad de las licencias.

CONTENIDOS DE INTERES PUBLICO

Ley 22.285: Se permite la codificación de las transmisiones deportivas, impidiendo el acceso abierto a la mayoría de la población.

Ley SCA: Este proyecto prevé que los partidos de fútbol relevantes podrán verse por TV abierta.

MEDIOS DE PROPIEDAD SOCIAL

Ley 22.285: No están previstos.

SCA: Se promoverá la regularización de medios comunitarios, que han estado excluidos durante décadas.

COOPERATIVAS

Ley 22.285: Su participación estuvo prohibida hasta el año 2005. Actualmente pueden participar en forma restringida.

Ley SCA: Se establecerá un régimen abierto de participación para las cooperativas. También se implementarán medidas tendientes a evitar abusos de posición dominante.

CINE NACIONAL

Ley 22.285: No está previsto.

Ley SCA: Se establecerá una Cuota de Pantalla de Cine Nacional, como lo han hecho países como Francia o Brasil.



Fuentes: Télam y Prensa Presidencia

Respaldamos la presentación del "Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual"

jueves, 27 de agosto de 2009

El radioaficionado Enrique Susini y sus tres amigos César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica, a quienes luego se los llamó "Los locos de la terraza" fueron los responsables de la emisión de la ópera Parsifal, considerada la primera transmisión radial del mundo, desde el teatro Coliseo de Buenos Aires en la calle Cerrito y Charcas. Fue el 27 de agosto de 1920, entre las 21 y la medianoche.
En este aniversario, más que nunca nos parece oportuno la presentación del Gobierno de los Argentinos en el Congreso Nacional de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Estamos convencidos que es un paso más para consolidar una democracia que los argentinos vamos construyendo día a día. Que no es una iniciativa en desmedro de algún sector y si a favor de la expresión más amplia de todos los espacios sociales, culturales, políticos que requieren igual de oportunidades para su expresión comunitaria.

Instituto Regional de Estudio y Gestión
Movimiento Evita. Tandil
Frente Transversal. Tandil
Carta Abierta. Tandil
Cooperativa Barrios Unidos
Juventud Peronista. Tandil
José Rubén Sentís, Juan Olano, Germán Cardozo, Marta Testa, Juan Carlos Berrios (consejeros del PJ Tandil)

LA CAMPAÑA DESESTABILIZADORA DE CLARÍN DURANTE EL ESPACIO COMPRENDIDO ENTRE EL TIEMPO OCURRIDO DESDE LA CONVOCATORIA A ELECCIONES LEGISLATIVAS DEL 29J

martes, 18 de agosto de 2009

Observación de Medios

Realizada por las Universidades Nacionales de La Plata y Cuyo
(del 15 de junio al 1º de julio de 2009)

Este trabajo de observación concluye que el diario Clarín llevó a cabo una sistemática campaña de deslegitimación del gobierno nacional y de sus referentes, en el marco de las campañas electorales del año 2009. La observación se realizó durante el periodo abarcado entre el 15 de junio y el 1 de julio de 2009 .La afirmación inicial puede ser constatada a través de un conjunto de ejemplos generales y de datos cuantitativos obtenidos de la observación avalada metodológicamente por el cuerpo teórico del Observatorio de Medios de la Argentina y respaldada por las propias publicaciones del periódico analizado.

A esa conclusión arribó el equipo de investigadores del Observatorio de Medios en Escenarios Electorales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, en un trabajo realizado con el asesoramiento del Observatorio de Medios de Argentina, de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

La investigación comprendió también los diarios mendocinos Los Andes y UNO, y el periódico digital MDZ.com. En todos los casos fueron analizadas las coberturas de los comicios legislativos del 28 de junio último, entre el 15 de junio y el 1 de julio.

Estas investigaciones utilizan el modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial, desarrollado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP por el profesor Víctor Ego Ducrot, y fueron coordinadas por Fernando López, del Observatorio de Medios de Argentina, y Soledad Gil, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo.

Del análisis de las portadas de las ediciones correspondientes al periodo de observación surgen los siguientes datos: de un total de 142 titulares principales ubicados en las primeras planas, 95 son referidos a otras temáticas no vinculadas con el tema observado. En términos porcentuales representan el 66,90 por ciento. Mientras que entre los titulares que sí se refieren al escenario electoral encontramos un 30,98 por ciento que favorecen a elementos de la oposición, dejando sólo un 2,11 por ciento para titulares que podrían beneficiar al oficialismo.

De un total de 466 notas aparecidas en páginas interiores referidas directas o indirectamente a las elecciones durante el periodo comprendido entre el 15 de junio y el 1 de julio de 2009, el 89,05 por ciento son notas con una intencionalidad editorial favorable a elementos opositores al kirchnerismo. Mientras que sólo un 10,95 por ciento son artículos no opositores al oficialismo.

Los observadores coincidieron en que el diario Clarín ha realizado durante el lapso que duró la observación un trabajo de orquestación de informaciones, datos y opiniones orientados a buscar el fracaso electoral del kirchnerismo.

Según Fernando López, coordinador general de la investigación y coordinador del Observatorio de Medios de Argentina, “la orquestación es una técnica propagandística basada en la repetición de un tema”.

En el caso de estas elecciones legislativas consistió en la reiteración sistemática de juicios y valoraciones, con el objetivo de imponerlos en la opinión pública, de crear un sentido común, dice el informe final de la investigación.

Los conceptos considerados centrales en esa campaña de desprestigio contra el oficialismo fueron: el Gobierno nacional es autoritario; Néstor Kirchner es una figura despótica; Clarín es un medio que aboga por la verdad y la democracia; el periodismo es objetivo, Clarín es objetivo; todo sector opositor es más democrático que el gobierno; Argentina se encuentra en una crisis de modelo; el ocaso del kirchnerismo es inevitable; el gobierno es discrecional con los recursos.

El día 15 de junio de 2009 Clarín puso en duda la futura gobernabilidad presidencial hasta el 2011, en función de una posible derrota electoral. Lo hizo argumentando que, según una fuente oficial, de quien nunca se especifica su identidad, el gobierno habría de adelantar las elecciones presidenciales en caso de una derrota en las legislativas de junio de 2009. Como respuesta oficial se niegan estos dichos, ante lo cual Clarín realiza un relevamiento de la opinión de distintos referentes de la oposición (Carrió, De Narváez, Felipe Solá) quienes ponen en duda las afirmaciones oficiales. Nunca se publicó la fuente de la información.

En una nota aparecida también el 15 de junio y firmada por "EDUARDO VAN DER KOOY" La incertidumbre electoral aumenta el clima de nervios en el Gobierno”, con ubicación principal, se definió a la supuesta fuente como “un dirigente que accede con periódica frecuencia a la intimidad de Néstor Kirchner pero con quien mantiene diferencias, a veces profundas entre varias razones por la injerencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en casi todos los campos de la economía”.

La nota no economiza apreciaciones ni calificativos. En la bajada se puede leer “la reacción oficial ante versiones de un posible adelanto de las presidenciales fue desproporcionada”.

La llamada referida a la temática “adelantamiento de las elecciones” se titula “Polémica en medio de las elecciones” y contiene tres artículos en la edición del día 15. Se encuentran agrupados en las primeras páginas del diario, ubicación que posee un peso destacado: la nota ya mencionada (cuyo autor es van der Kooy), una nota editorial firmada por el editor general adjunto Ricardo Roa, titulada “Otra dosis de kirchnerismo puro” y una tercera que carece de firma, titulada “Adelantamiento electoral: cruce entre el Gobierno y la oposición”, también con ubicación destacada en página tres.

Las tres notas, pese a provenir de fuentes diferentes, coinciden en términos de intencionalidad editorial. Sin embargo las técnicas que se ocupan en cada una de ellas son diferentes. Pasamos a explicarlas: La nota de Roa no es extensa, no posee más de 300 palabras, sin embargo como la chapa lo señala es una nota dirigida “Del editor al lector”. En ella el diario Clarín habla en primera persona: “Todos tienen derecho a cuestionar el modo en que los medios hacemos este trabajo. Incluyendo por supuesto los del palco oficial, que ayer salieron en cadena y con cadenas (negritas en el diario) a desmentir el plan de crisis que estudian por si pierden el 28 de junio, como informó Clarín”.

Luego de cuestionar al gobierno durante toda la nota por su exagerada reacción Roa advierte al final de la misma “Nada molesta menos a un gobierno que un diario que miente (negritas en el diario). Y nada molesta más que cuando practican el periodismo y no otra cosa”.

En la nota “Adelantamiento electoral…” continúa la declaración editorial pero con una novedad, adosa información producida por el mismo diario. Frente a las supuestas declaraciones de esta fuente anónima el diario persigue la opinión de referentes de la oposición que son contrastadas con las declaraciones de las fuentes oficiales. Carrió, De Narváez y Felipe Solá son consultados por el medio opositor y se pliegan a la intencionalidad editorial del mismo, solidarizándose con este y opinando en contra del Gobierno.

Este es un mecanismo llamativo, el diario publica noticias sobre sí mismo y busca alianzas que lo respalden. Tanto es así que Elisa Carrió es citada dentro del cuerpo de la nota “…es una hipótesis (el adelantamiento electoral) que yo también manejo, es verosímil, aunque sé que van a salir a pegarle a Clarín por revelarlo.”

La técnica propagandística ocupada en esta nota es la de “Unanimidad y Contagio”, una estrategia basada en tomar la expresión de un grupo como unánime al resto de los grupos y lograr con esto la adhesión a una idea a través del “aval de intelectuales prestigiosos u otras personalidades públicas que garanticen de por sí una determinada capacidad de contagiar opiniones”, según Fernando López.

La nota de van der Kooy es el plato fuerte. Ocupa toda la página, posee alrededor de 800 palabras y se observa una caricatura de la presidenta realizada por Hermenegildo Sabat en donde se ve el rostro de Cristina Fernández de Kirchner con un manchón rojo salpicado en la frente. No es una imagen en absoluto positiva de la presidente de la Nación. van der Kooy considera desproporcionada la reacción del gobierno al tildar al diario Clarín “panfleto” o “mamarracho malintencionado”, una desproporción ligada más, según el analista, “al miedo del gobierno frente a un posible fracaso en las elecciones de junio”.

En esta nota ya se vislumbran las adjetivaciones propuestas por el diario que van a estar encarnadas a la figura de Néstor Kirchner durante el transcurso de los 16 días de observación de este medio. van der Kooy presenta al ex presidente, y por antonomasia al Gobierno, como un sujeto irascible y pulsional, como un individuo ligado más a la reacción que a la reflexión. En la nota se lee: “Los nervios del Gobierno son, en realidad, los nervios de Kirchner”. En un par de párrafos posteriores Van der Kooy refuerza su caracterización: “…el único objetivo de los ministros –en este caso Aníbal Fernández- apunta siempre a tratar de aplacar los desórdenes anímicos de Kirchner”.

La volanta de la nota es: “Randazzo y Aníbal Fernández actuaron como voceros del enojo de Néstor Kirchner”. Esta no es una forma de caracterización propia pura de Van der Kooy, sino que se vuelve sintomática en la mayoría de notas que pretenden realizar un análisis del gobierno y sus referentes. Aquí también subyace otra descripción dominante, que es la que está ligada a las jerarquías que se presentan dentro del cuerpo político del kirchnerismo. Randazzo y Fernández actúan como “voceros”, o “los ministros anuncian en cadena o con cadenas”.

El informe completo de esta investigación, como así también los referidos a las mediciones de los diarios Los Andes, Uno y MDZ.com, pueden ser solicitados al Observatorio de Medios de Argentina. (Mercosur Noticias)

HOY EL BLANCO DEL MULTIMEDIO CLARÍN ES LA NO DISIMULADA CAMPAÑA DE DESPRETIGIO CONTRA LA LEGISLADORA DEL FRENTE PARA LA VICTORIA DIANA CONTI. EN UNA PUESTA EN ESCENA CRIMINOSA, FRAGUANDO DOCUMENTOS QUE PONEN EN JUICIO LA HONESTIDAD DE LA LEGISLADORA TRATANDOLA DE DESPLAZAR DEL LUGAR DESTACADO QUE CUMPLE EN EL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA.

Agrupación Manuel Dorrego

UN ATAQUE DIRECTO A LA UNASUR QUE PRUEBA SU IMPORTANCIA

martes, 11 de agosto de 2009

Por Julián Licastro

La remilitarización de la presencia continental estadounidense



La decisión estadounidense de ampliar su presencia en Colombia a varias bases militares de este país, con el consentimiento de Álvaro Uribe, ofrece un punto panorámico para comprender el avance realizado por la primera potencia global y hemisférica, en los términos de una remilitarización de su influencia sobre América Latina. Obviamente, tal hecho tiene poco que ver con las declaraciones del presidente del país hermano, que ha efectuado una gira extenuante a nivel suramericano, excusando esta cesión práctica de soberanía nacional, con el argumento de la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla, contradiciendo sus propias manifestaciones de éxito en ese teatro de operaciones.



La realidad es otra y, como lo hemos venido señalando reiteradamente, responde a una estrategia del ala extrema del Pentágono que, en las postrimerías de la administración Bush, repotenció sus tesis militaristas, llamadas así por los analistas norteamericanos que critican la sustitución de la diplomacia civil por la “diplomacia” militar; y la primacía perpetua de la concepción bélica sobre la política, en el delicado juego de las relaciones exteriores.



En rigor, y más precisamente, nuestra región ni siquiera es objeto de la conducción exterior imperial, sino de la conducción interior, lo que atestigua la actividad del general ( r ) James Jones, Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., quien viajó a Brasilia para tratar de convencer a Lula de que no es cierto lo obvio: porque el objetivo ulterior de esta maniobra está representando por el espacio geopolítico pleno de recursos naturales de la Amazonía.



Para completar la escena, veamos como se ha militarizado inconvenientemente la lucha contra el narcotráfico en México, en “una guerra perdida de antemano”, según académicos de Washington, debido a tres razones fundamentales: la masa de adictos norteamericanos que crece; la venta de armas a los sicarios; y el tráfico de dinero ilegal; cuestiones todas que nadie en EEUU., como se ha dicho explícitamente, está dispuesto a interferir desde el Norte.



Por último, el reciente golpe militar en Honduras, señala el posible inicio de un nuevo ciclo de intervenciones a gobiernos democráticos sospechados de intentar una mayor autonomía en la región. Porque es imposible imaginar que esta acción, de las Fuerzas Armadas más cercanas al Pentágono, y cuyo territorio nacional fue utilizado en el pasado para movilizar la “contra” sobre Nicaragua, pudiera haberse concretado sin señales aprobatorias de algún sector de los mandos norteamericanos.





El impacto en la línea de ruptura regional



Sin duda, la remilitarización de la situación latinoamericana empezó, por citar una fecha, el 1º de marzo de 2008, con el bombardeo de un campamento de las FARC en el flanco ecuatoriano de la frontera con Colombia; países que desde entonces no han normalizado sus relaciones. Esas bombas “inteligentes” no lo fueron sólo en el campo táctico destruyendo el blanco asignado, sino también en el marco estratégico; porque abrieron una brecha divisionista sobre dos grupos de países suramericanos: uno constituido por Colombia con el apoyo de Perú, y otro por Ecuador con el apoyo de Venezuela y Bolivia.



Todo esto entorpeció fuertemente las labores constitutivas de la Unasur , iniciativa integradora de Brasil apoyada decididamente por Argentina; que sin embargo pudo sortear bien el desafío golpista en Bolivia. En una memorable reunión en Santiago de Chile, la naciente unión afirmó la identidad y soberanía de la región, para solucionar los problemas internos dentro del régimen democrático y “sin ingerencias extrañas”.



¿Qué pasó entonces en tan poco tiempo, para que en la zona relativamente más pacífica del mundo, plena de gobiernos democráticos y con procesos de integración en marcha, se sucedieran todas estas acciones y gestos que parecen retrotraernos a la época cruenta de la Guerra Fría , que creíamos definitivamente superada? Puede ser que alguna responsabilidad sea nuestra, por los persistentes prejuicios y desconfianzas limítrofes en nuestra América; pero es indudable que esta realidad está siendo manipulada desde algún centro hegemónico bajo el conocido axioma “divide y reinarás”.



Al mismo tiempo, revela la fuerte puja interna de poder en los EE.UU., que el ascenso de Barak Obama como primer presidente afroamericano no ha podido amenguar, sino al contrario. Especialmente, cuando éste ha tenido que conceder más poder a la Reserva Federal y Wall Strett en el frente financiero de la crisis, para tratar de dedicarse a los problemas políticos y militares del frente externo; tal cual lo han testimoniado sus viajes a El Cairo y Moscú, para atenuar tensiones con el mundo árabe y Rusia.





Voces discordantes y voluntades contrapuestas



Existen varios problemas y voluntades contrapuestas en el sistema de toma de decisiones de Washington que es necesario conocer, porque de un modo u otro se reflejan en el “gran juego” del ajedrez internacional, donde las piezas son los pueblos cuya supervivencia se expone fríamente, según cálculos estratégicos. En principio, Hillary Clinton a cargo del Departamento de Estado, personifica una opinión distinta en la cuestión del Medio Oriente, asociada a sus tradicionales vínculos con Israel, lo que estrecha el margen de maniobra que Obama requiere para impulsar la necesaria política de los “dos estados”, incorporando a este nivel a la postergada Palestina.



Es natural pensar que este conflicto clave para las relaciones de la primera potencia con el gran universo islámico, aún con todas las diferencias y divisiones de éste, retrasa y empantana la salida de las diversas guerras en esa región. Porque hasta en los países más cercanos a EE.UU., la exposición cotidiana de grandes bajas entre la población civil, unifica y acrecienta un sentimiento hostil de incalculables consecuencias futuras, lo que desea evitar el actual presidente.



Otra voz discordante es la del vicepresidente Joe Biden, quien fuera el principal aliado demócrata en la preparación y declaración de la guerra en Irak, alentada por la derecha republicana. En este aspecto, siendo titular de la influyente Comisión de Servicios Armados del Senado, recibió la indicación de Bush, con varios meses de anticipación, para trabajar discretamente en este asunto sobre legisladores y creadores de opinión pública. Es indudable que Obama, después de ganarle a Clinton las elecciones internas, tuvo que avenirse a un pacto con Biden para “facilitar” su participación en los comicios generales. Fue la forma en que “votaron” anticipadamente ciertos círculos de poder, con la intención gatopardista de contar con un reformismo controlado.



Finalmente, en lo específico militar, se observa la actividad de los sectores resistentes al cambio, que siguen con sus planes de expansión como si el relevo de Bush no se hubiese producido. Es lo que ocurre con el Comando Sur que, además de mantener la IV Flota navegando por los mares centroamericanos y caribeños con misión “humanitaria”, plantea ahora la instalación progresiva de una amplia plataforma territorial para la operación de fuerzas terrestres y aéreas, sobre las áreas andina y amazónica. Esta última, conviene recordarlo, es la principal preocupación estratégica del ejército brasilero, que sabe bien que las corporaciones trasnacionales la consideran insidiosamente un “espacio vacío”, por su baja densidad poblacional.



Del mismo modo, es fácil percibir aquí una carrera entre los distintos servicios armados, por la mayor participación respectiva en los ingentes recursos concedidos al presupuesto de defensa. Esta pelea burocrática, de enorme impacto económico en el complejo industrial-militar, se ha vuelto más sensible después del colapso financiero de Wall Street. En este sentido, algunos generales y almirantes, que podríamos llamar “nacionalistas”, no están muy conformes con los excesos especulativos de la banca transnacional que, con la actual crisis, ha expuesto públicamente los grandes costos de las guerras preventivas y opcionales que se realizan.





La preservación del espacio geopolítico propio



Integrando los distintos planos de análisis -método elemental para sacar conclusiones operativas- cosa que sin embargo no es frecuente en la acción mediática interesada, podemos sintetizar la confluencia de la crisis financiera de Wall Street de raíz especulativa, y la exigencia económica del Pentágono de raíz expansiva, con la movilización civil de rechazo canalizada hasta ahora pacíficamente por la elección de Obama. Falta saber cuantos objetivos reales de esta movilización se alcanzarán, entre la aspiración masiva al cambio postulado en la campaña electoral y la presión de los grandes poderes establecidos [por eso es tan común aquí la comparación con Kennedy].



Por consiguiente, hay que prepararse para los efectos en nuestra región de esta crisis integral del sistema dominante, cuya cúpula no permanece pasiva sino manejando las riendas económicas y militares, para “exportar” sus consecuencias más nocivas a través de la red globalizada a su disposición.



Por eso, en el caso de las bases implicadas, la reacción latinoamericana no se ha hecho esperar y -salvo algunas declaraciones formales de gobiernos que dijeron respetar la no intervención en los asuntos internos de otros Estados y la decisión soberana de Bogotá sobre acuerdos militares dentro de su jurisdicción- existe una clara mayoría de países que se oponen. En este punto, la presidencia argentina ha señalado con precisión la necesidad de disminuir toda conflictividad en la región y evitar que el tema de las bases en Colombia se convierta en un “factor de perturbación” general.



Obama, que siente esta situación en Colombia, junto al golpe en Honduras, son tiros por elevación a su propia gestión, ha aclarado que él no pretende dictar la política a nuestra región; en otra confirmación de la corrección de su discurso político, no correspondido en el plano de las medidas concretas de ejecución, que se toman en algún lugar del poder. Por lo demás, tenemos aquí una nueva lección para nuestros países que, divididos, fomentarán lamentablemente su dependencia.



La creación de la Unasur es importante porque plantea que, entre nosotros, el negocio de la paz es más grande que el negocio de la guerra. Por eso la convivencia entre nuestros países no puede reducirse a la retórica de un voluntarismo pacifista, que tarde o temprano cedería ante la tentación del belicismo y la intervención directa o indirecta de las potencias.



Sepamos que la paz es el recurso estratégico que necesitamos imprescindiblemente para volcar todo nuestro esfuerzo y potencial al desarrollo económico y social, en el espacio geopolítico propio de la unión continental. Ésta es la paz de la integración que nuestras Fuerzas Armadas deben custodiar, con los medios suficientes para garantizarla.

CON NUMEROSO PUBLICO EL VIERNES SE REALIZÓ LA JORNADA DE DIALOGO CON LA MILITANCIA

sábado, 8 de agosto de 2009



Con más de 200 militantes


En un marco de numeroso público y con la presencia del referente de Frente Transversal, Edgardo Depetri, se realizó en el salon de los Espejo del Centro Cultural Universitario, el llamado Diálogo con la Militancia, el pasado viernes.
La mayoría de los sectores internos del justicialismo se puedieron ver las caras luego del 28 de junio. Los concejlaes Facundo Llano y Adriana Calvar, el concejal electo y ex intendente de Tandil, Gino Pizzorno, activistas del Movimiento Evita, La Cámpora, del sector de Jorge San Miguel, agrupaciones estudiantes y dirigentes obreros, el ex concejal Juan Carlos Gimenez, Corina Alexander y Hugo Gilabert, y del Partido Intrasigente.
Integraron también el panel Federico Martelli, del llamado Movimiento de Unidad Popular, Enrique Bugatti, referente político de Las Flores y de José Rubén Sentís por la entidad organizadora del Instituto Regional de Estudio y Gestión.
El debate estuvo marcada por un fuerte tono autocrítico pero tambien con la revalorización del proceso "de transformación que se ha desarrollado en Argentina" en los últimos años.

Depetri señaló en un momento: "..lo que quiere el poder es que este gobierno haga el ajuste y lleve el dólar a 5 pesos, baje las retenciones a la soja, paralice la obra pública, las cloacas, el agua potable, la construcción de viviendas, pare los desarrollos sociales urbanos, no convoque a paritarias para discutir los salarios y que el Estado no avance interviniendo en el mercado. Sabemos que el poder golpea, trata de condicionar al gobierno, y la oposición plantea que hagamos nosotros el ajuste, porque dicen que Kirchner y Cristina no van más y en 2011 vienen ellos a gobernar. Los que han sido derrotados tienen que hacer el ajuste en estos dos años que quedan y pagar el costo político para que ellos vayan a la disputa electoral teniendo resuelto el debate político en la sociedad. Ese es el planteo del poder, pero nosotros decimos que el escenario electoral del 28 de junio no altera nuestras convicciones y nuestro proyecto de construir una patria para todos. "

Depetri: “tenemos que darle más rentabilidad a otras producciones en lugar de la soja”

viernes, 7 de agosto de 2009




DIALOGO CON LA MILITANCIA


En el marco del denominado "Diálogo con la Militancia" que se realizaró esta tarde, con la presencia de dirigentes nacionales, organizado por el Instituto Regional de Estudio y Gestión, llegó al mediodía el Diputado Nacional Edgardo Depetri. Los detalles.


Luego de encontrarse con el presidente de la entidad organizadora José Rubén Sentís y otros dirigentes del justicialismo local, Depetri afirmó que “vinimos con el objetivo de debatir con la militancia y dirigentes locales la realidad nacional, el proceso electoral del 28 junio en el marco de una convocatoria al dialogo planteada por Cristina Kirchner con la necesidad de recuperar una iniciativa que es la unidad de los sectores populares en los momentos difíciles que vivimos”.



Agregó que “la verdad que cada uno tiene una particularidad de la militancia por su lugar de origen y su condición social, hoy el peronismo debe expresar un proyecto nacional y popular, debe asentarse fuertemente en los trabajadores y los lugares mas empobrecidos de la sociedad argentina, los grupos medios y de la producción los pequeños y medianos que son los que en conjunto podemos proteger el desarrollo nacional tratando de lograr una economía con empleo y salario”.



Siguió diciendo que “los que defienden el mercado, vienen a proponer ideas neoliberales y representan los movimientos económicos mas concentrados, que terminan usando al PJ como herramienta, abonando como hicieron en la elección anterior a De Narváez o Macri para reconstruir una derecha política y económica que lidera Duhalde que nada tiene que ver con la idea del peronismo y el proyecto nacional”.



Al plantearle que a los peronistas que hoy están separados se los ha visto juntos en distintos momentos de la Historia Argentina, Depetri señaló que “el peronismo da para todo, para un debate muy largo, no es lo mismo el peronismo que el partido, muchas veces el partido ha sido una verdadera asociación ilícita con intereses nefastos, como en la década del menemismo donde se transformo en el representante de los intereses predominantes y las clases mas poderosas, implementando políticas de ajuste que empobrecieron al pueblo y concentraron la riqueza en muy pocas manos”.



Añadió que “me reivindico en el peronismo, pero como trabajador militante popular y creo que hay que dar un gran debate nacional para tratar de consolidar una sociedad en la que estemos todos incluidos”.



Mas adelante, dijo que “los que representan intereses de los grupos mas concentrados, los que promovieron leyes de flexibilidad laboral, que rebajaron el salario de los trabajadores y los que han privatizado, son partes de este debate”, pero “no tienen nada que ver con nosotros, los sectores populares con un gobierno que intenta cambiar la historia de un país que creció, como el nuestro, pero que a diferencia de los 90, tratando de crear empleo y mejorando el ingreso de nuestro pueblo con un estado activo en la economía para distribuir de los sectores mas concentrados al resto de la población”.



Le planteamos que el país creció durante el gobierno de Néstor Kirchner, pero que, desde que esta Cristina se entró en una meses de crecimiento y que a partir de una crisis internacional que pegó en el pueblo, la misma gente castigo al gobierno en las últimas elecciones.



Depetri reconoció esa afirmación periodística como “si, es verdad, la crisis internacional avanza a una crisis que comenzó a verse en el país en el 2007. Los sectores mas concentrados han planteado una puja mas distributiva, y lo hacen a través de los precios. Cuando hay corrimiento de precios se hace una puja de la redistribución del ingreso, a través de la inflación y el aumento de precios capturan los recursos mediante el salario de los trabajadores, los ingresos de la población para transferirlos a los sectores más concentrados”.



Finalmente, marcó que “uno de los ejemplos es el del sector agrario que es una puja de este tipo, hoy plantear retenciones si o retenciones no, significa que si vamos a capturar la renta de los sectores mas concentrados, sobretodo del sector sojero, esta bien”, aunque refirió que “es verdad que tenemos que discutir y resolver temas con la lechería, la carne, incluso trigo y maíz, porque si queremos que no siembren soja tenemos que darle mas rentabilidad a otras producciones y la fruta y verdura que componen la canasta básica de la población”.

este viernes 7, diálogo entre nosotros

jueves, 6 de agosto de 2009

Construir unidad popular: por el país que queremos, la fuerza que necesitamos. Por Edgardo Depetri

domingo, 2 de agosto de 2009





Aportes para el Debate

Introducción

Asumimos la disputa política sin condicionamientos, con entrega militante, con compromiso y la convicción de que estábamos aportando lo nuestro a la gran batalla –tal como la definió “el poder”- de la provincia de Buenos Aires. De esto tenemos que estar orgullosos, porque estuvimos a la altura de las circunstancias, dando todo de nosotros para cumplir con el objetivo al que nos comprometimos de cuerpo, alma y corazón.
La correcta acción de unidad que desarrollamos con los partidos y movimientos sociales, nos marcó un lugar de pertenencia en el Frente para la Victoria y en el movimiento popular. El acto con los trabajadores y la militancia de la CTA, que realizamos como cierre de campaña, marcó nuestra identidad como clase trabajadora y pueblo.
No hay dudas de que el Frente Transversal pudo desarrollar una buena campaña electoral, con una fuerte movilización territorial de toda su militancia en los barrios y en los espacios sindicales, en los jóvenes, en las áreas estratégicas, en salud, educación, cultura, políticas sociales, política internacional, organización, en esos espacios tuvimos una activa presencia comunicacional, mediática, y callejera, y suficiencia de recursos propios, que sostuvieron nuestras actividades.
La solidaridad y la responsabilidad que tomó la militancia, los referentes distritales y la Mesa Nacional, desde que impulsamos el acto en el Luna Park y que no paró hasta el día de la elección, nos hizo crecer como fuerza y nos consolidó como parte de un proyecto político social más amplio.
Pero no alcanzó. El 28 fue un triunfo de los grupos económicos y una inocultable derrota del pueblo y del campo popular. Y no una derrota que sale de la nada. Era algo que se había iniciado con la 125, con el voto “no positivo” de Cobos y la rebelión de la derecha colgándose de la patria gaucha y que fue utilizada para comenzar a posicionarse para la contienda electoral. La derecha encuentra su punto de unión con la clase media en la 125. Y ahí ya podemos visualizar cómo se fue armando el entramado de la Mesa de Enlace con sectores políticos, económicos, sindicales y comunicacionales francamente destituyentes.
El mensaje del poder era que se puede volver a reinstalar un escenario similar al 19 y 20 de diciembre de 2001 y no hay que esperar a vencer a este gobierno en términos electorales, dicen tenemos fuerzas, tenemos capacidad para golpearlo ya y volver a reinstalar políticas públicas que garanticen la gobernabilidad. La gobernabilidad como la quiere el poder, frenando la política de distribución del ingreso nacional y protegiendo sus ganancias.

La disputa por el modelo

El poder decidió disputar la rentabilidad de este modelo y nos dijo basta desde mucho antes que el 28 de junio. Trabajaron permanentemente para derrotar e este gobierno, pero esto es una parte parcial del análisis, que debe ser más amplio. No sólo de este espacio y de todos los espacios del campo popular, sino que debe haber expresiones del gobierno también, que tiene la responsabilidad de conducir el proceso, porque no hay mesas colectivas donde uno pueda discutir la política, no hay espacios de reflexión compartidos, donde nosotros podamos plantear con claridad y humildad nuestra mirada a quienes son los verdaderos responsables de conducir la idea de país y de sociedad que queremos. Necesitamos este debate, para definir etapas, responsabilidades y roles del momento.
Porque es evidente que el poder económico es el que más se benefició con la caída electoral del gobierno de Cristina Kirchner. Ni siquiera de Narváez-Solá ni la Coalición Cívica, sino la Unión Industrial Argentina y la AEA, que son los grandes grupos económicos, que ya plantearon que la Argentina tiene que devaluar y que hay que colocar el dólar a 4.50 ó 5 pesos, lo que significaría desvalorizar el salario de los trabajadores y nos haría retroceder una vez más.
Tampoco es casual la aparición de Duhalde. Se equivocan quienes creen que Duhalde aparece sólo por la interna del PJ; lo hace, para discutir el modelo y para presionar hacia la devaluación de la moneda nacional y para armar con Macri la candidatura a presidente de la República y hacer una recomposición no sólo del PJ sino de la derecha, y no para disputar el 2011 porque ya está discutiendo hoy qué tiene que hacer el gobierno. Por eso la UIA -ni lenta y perezosa- planteó el aumento del dólar, y dice no hay que discutir convenios colectivos de trabajo, que no hay que discutir salario, que hay que parar el gasto público, que para nosotros es inversión social. Nos hacen acordar cuando votaron la ley de presupuesto cero –en el gobierno de la Alianza- o sea, cero salud, cero educación, cero agua potable.
Esa es la ofensiva del poder, porque ve en la derrota electoral del gobierno que puede ir por sus reivindicaciones, por sus intereses, y esto demuestra, a algunos que nos corrieron por izquierda en el proceso electoral, que ante nuestra caída, la caída de kirchner y del gobierno de Cristina, se afianza el poder de la derecha que no sólo se expresa en lo electoral sino en lo económico, en lo político, en lo sindical, en lo comunicacional y se expresa en lo cultural. Por eso, quien más avanzó después del 28 en plantear el pliego de sus demandas fue el poder económico a través de la UIA.
Y con el argumento de que perdimos en todos los centros y las provincias agrarias, la Mesa de Enlace reclama la baja en las retenciones a la soja, lo cual implicaría transferirle cinco mil millones de dólares a dos mil quinientas familias propietarias de 12 millones de toneladas de soja que aún esperan ser vendidas, en los silos o silos bolsas, pero nada dicen para defender los intereses de los pequeños productores de frutas y hortalizas, ni siquiera de maíz, trigo y carne que son los alimentos que consume nuestro pueblo.
Y ni hablar del sector financiero y de los multimedios. Sus grandes escribas no disimulan su alegría. Ellos pensaban que ganábamos en la provincia de Buenos Aires y entonces armaron la campaña del fraude para deslegitimar, de cualquier manera, el resultado electoral y prepararse para la disputa de la rentabilidad del modelo. Lo hubiesen hecho igual por más que ganáramos por dos o cuatro puntos. El poder funciona e incide en la vida de los argentinos y no entender esto, cómo funciona el poder y cuáles son sus decisiones fundamentales, es subestimar el proceso electoral como muchos hicieron y a quienes enfrentamos.

El mismo enemigo

Por eso no es casual que Néstor kirchner se haya puesto la campaña al hombro y caminado con los intendentes del conurbano o que nosotros, desde nuestro lugar, hayamos ido a caminar por todos lados porque la única posibilidad de ganar este proceso electoral era convocar a millones y millones de compatriotas, conscientes que no era una elección más, que era una elección donde se iba disputar la continuidad o no de nuestro proyecto político en marcha. No se trataba tan solo de llegar o no a una banca. Lo hicimos para fortalecer un proyecto, para que Macri no fuera el gran ganador si De Narváez consolidaba un piso de 30 puntos. Nunca pensamos que iba a llegar a 34 puntos o 36 puntos como proyectaban las encuestas al final de la campaña.
Tenemos que poner mucho énfasis en discutir el 28 de junio en función de los intereses poderosos que enfrentamos, que son los mismos que enfrentamos con la resolución 125. Muchos se sorprendieron de cómo votaron algunos legisladores. Pero nosotros habíamos planteado que la Resolución 125 no pasaba en el Congreso porque sabíamos que las multinacionales sojeras y la presión mediática condicionaban la votación. En Diputados hubo avances de la representación del pueblo y por eso ganamos la votación de la 125, pero los senadores que representan a las provincias vienen por una negociación con el poder económico, muchos, como se demostró -Urquía, Menem, Reutemann, Romero, Rodríguez Sáa, entre otros- son la concesión del gobernador al poder económico y no a los intereses del pueblo de la provincia.
Por eso era muy difícil que una ley que debía capturar dos mil millones de dólares de los grupos económicos y quería reivindicar al Estado presente en el mercado, capturando rentas de esos sectores para distribuirla al conjunto de la población más necesitada, no podía soportar un debate democrático y la decisión de Cristina Fernández de Kirchner. Cómo se votó en el Senado fue la concesión al poder económico porque no era solamente la discusión de la 125, era la discusión de la futura ley de radiodifusión y era la discusión de la campaña del gobierno, para empezar a arrinconarlo, a debilitarlo y ponerle freno.
Todo eso ocurrió desde esa confrontación hacia acá, nosotros nos venimos desgastando, nos vinimos desangrando y le tuvimos que poner el cuerpo a cada debate, a cada idea, a cada propuesta, a cada posibilidad de avanzar porque de ahí hasta acá fue todo confrontación de parte del poder, fue todo descalificación.
No pudieron en esa confrontación, pero sí pudieron el 28 de junio, dándonos un golpe, una derrota, que nos deja el sabor amargo y que nos quita posibilidades. Sabemos que es sólo una batalla perdida, que no es definitiva, pero solamente podremos recuperarnos y recomponernos si también aceptamos que aparte de enfrentar al poder, nosotros fuimos con debilidad a pelearle a ese poder, porque muchos de los que tenían que ir a defender el modelo a las barriadas terminaron negociando con De Narváez, cortando la lista del compañero Néstor Kirchner y poniendo la boleta de la oposición. Entonces, no se puede convocar a la transformación o a defender el proyecto nacional y popular de Cristina Kirchner con representantes que terminan negociando y priorizando sus boletas territoriales.
Esta decisión de los intendentes de diferenciarse del kirchnerismo es un mensaje al poder económico y a la derecha que enfrentamos, al duhaldismo y al macrismo o en su versión neomenemista del reutemismo. Estaban jugando a dos puntas. Esta es una reflexión que nos tiene que dar líneas de intervención, de desarrollo territorial, y enfrentar con toda claridad que nosotros perdimos porque enfrente teníamos un poder mucho más poderoso, pero también perdimos por debilidades propias.

Lo que hicimos y lo que faltó

En las recorridas, caminando las barriadas populares del Conurbano, recibimos muchas demandas insatisfechas de la sociedad. Nos decían a nosotros, los propios compañeros, en las mateadas, todavía duele el hambre en muchos lugares, duele la desocupación, duele la pobreza. Es necesario ampliar el debate y resolver el por qué los grupos económicos, como lo hemos dicho en infinidad de oportunidades, capturan más ganancias, más rentabilidad y más riqueza con nuestro propio modelo que la que capturamos los trabajadores. A los sectores populares todavía nos cuesta resolver la desigualdad social que existe, no podemos achicar la brecha, aún con nuestro propio modelo al que defendemos, ahora más que nunca.
Nosotros fuimos con verdades a defender el modelo de crecimiento con inclusión social. Nosotros creamos cuatro millones de puestos de trabajo, pero si queremos terminar con la desocupación tenemos que crear cuatro millones de puestos de trabajo más. Nosotros redujimos la pobreza y la indigencia a más de la mitad, pero hay que seguir sacando a los compañeros de la pobreza, y seguir sacando a los compañeros de la indigencia y para eso tenemos que profundizar las políticas públicas con más vivienda popular, más agua potable, más cloacas.
El crecimiento en la economía del 6 % anual en los últimos años, es cierto, nos ha permitido ganar y por eso salimos a defender el modelo, el trabajo, el salario, la obra pública, la vivienda, la seguridad social, la educación, pero también ganaron los grupos económicos. Y hubo decisiones del propio gobierno que debe revisar y cambiar porque es un mensaje que nos dio la propia sociedad. Está bien subsidiar a determinados sectores económicos, sobre todo para apoyar la reindustrialización y proteger el trabajo y el salario, pero hay que priorizar cada vez más el combate contra la desocupación, la pobreza y la exclusión.
Nosotros no hicimos una mala elección en el interior de la provincia de Buenos Aires, nosotros sacamos 24 puntos en términos promedio, aún contando el distrito de La Plata, donde tuvimos 20 puntos en promedio con el intendente que jugó en contra. En el primer cordón podríamos haber sacado dos o cuatro puntos más, pero no hicimos una mala elección, estuvimos en 30 o arriba de 30 puntos. La elección se perdió en el segundo cordón del Gran Buenos Aires, donde en el 2007 sacamos 30 o 35, apenas sacamos 8 puntos de diferencia. Más allá de cómo jugaron los intendentes, que jugaron al corte de boletas o en contra, ahí está la mayoría de la población que todavía está en la pobreza.
Para nosotros, a partir de 2005, la posición monopólica y oligopólica de las empresas en la producción de alimentos, nos disputó la riqueza que generamos todos los argentinos y, con el movimiento de precios en los productos básicos de la canasta familiar, golpeó nuestra base electoral. Los trabajadores formales, con sindicatos constituidos, pudimos pelearla a través del convenio colectivo y acompañamos la recuperación del salario, que se caía por la inflación promovida por las 200 empresas formadoras de precios. Esa recuperación no fue posible en los trabajadores informales y mucho menos en los trabajadores que tienen algún plan social. Los ingresos de jubilaciones y pensiones, a pesar de la espectacular política de recomposición de ingresos realizada por nuestro gobierno, también cedieron en esa disputa.
Entonces, nosotros tenemos que ir ahí, a resolver la pobreza y la desocupación de nuestro pueblo para recuperarnos de nuestra derrota y empezar a profundizar las políticas públicas para que nuestro pueblo sienta todo lo que se hace. Tenemos que asumir que no se puede ir a combatir contra el poder sin tener la estructura organizativa y de representación que respalde esas políticas públicas. No hay ningún problema en acordar con los intendentes del conurbano; hay que acordar, pero lo que no hay que hacer es hipotecar a los propios compañeros.

Señales de la campaña

Si no se construye lo propio, si no se entusiasma, si no se enamora, si no se es capaz de construir una organización horizontal, democrática, participativa, movilizada, no hay posibilidad de enfrentar al poder, porque el poder se nos mete por todos lados, también por Gran Cuñado. Nosotros planteábamos una disputa con De Narváez marcando que es un tipo que vino a recomponer las tasas de ganancia de las grandes empresas y que, salvo cuando se les salió la cadena a él y a Macri y dijeron que van a privatizar el sistema previsional y Aerolíneas Argentinas, en general no discutieron el modelo, discutieron la inseguridad, la forma de Cristina, el autoritarismo del gobierno, la corrupción, que este gobierno no convoca a la producción.
Pero no discutieron el modelo y cuando nosotros, Néstor Kirchner especialmente, queríamos plantear la visión del modelo que defendemos, del otro lado del aparatito del televisor transformaron a De Narváez en un tipo común, agradable, que tenía un plan. Y quiero reflexionar sobre esto: en el cierre de campaña el tipo se paró ante las cámaras sabiendo que lo transmitían en cadena, por lo cual lo estaban mirando millones de bonaerenses, y dijo “alika alikate, quereme querete, votame votate”. Yo pensé que se chifló o está loco, pero no, lo dijo porque sabía a quién apuntar, porque sabía que era una disputa de cabezas.
Evidentemente, venimos remontando la cuesta desde muy atrás. Todavía el neoliberalismo es capaz de vender un candidato como vende un producto en un supermercado y la desideologización, la falta de debate, de conciencia y organización, y el individualismo de millones de compatriotas que no se sienten parte de un proyecto nacional y popular, permiten reinventar alternativas del poder dominante.
Entonces, nosotros no podemos ir a confrontar al poder económico y multimediático, que todo lo que hace es confundir, deslegitimar las mejores intenciones y darle manija a las ideas, a las imágenes y a los discursos de los sectores económicos, a los candidatos del poder, si no tenemos a los compañeros en cada cuadra, en cada barrio, en cada lugar, en condiciones de dar respuesta.
La discusión del modelo que nosotros planteamos se quedó en la defensa de lo que hicimos y no atravesó, no conmovió, no entusiasmó a los compañeros para lo que vamos a hacer después, pero sobre todo, tuvo la debilidad de que los que fueron a defender al modelo de memoria y justicia social, fueron los mismos que no lo defendieron durante la dictadura militar, durante el menemismo o durante la confrontación de este gobierno con los sectores económicos, porque muchos de los candidatos, concejales, diputados provinciales, senadores, diputados nacionales, no estuvieron en la pelea de la 125 o en la pelea por la discusión de las políticas públicas del gobierno nacional.
No estuvieron cuando entregamos la ESMA a las Madres de Plaza de Mayo, no marcharon el 24 de marzo, tampoco para encontrar con vida a Julio López ni cuando derrotamos al ALCA en Mar del Plata. Y lo vimos en los actos del partido justicialista, en el cierre de campaña en el Mercado Central, donde no se percibía un clima convocante y movilizante para la gran pelea que se avecinaba el 28, porque ahí ya se sabía que había deserción por las actitudes de algunos intendentes: Malvinas Argentinas, La Plata, Tigre, y porque la elección venía pareja.

El análisis

Estamos tratando de encontrar la respuesta que no sólo explique lo electoral sino que desentrañe el problema político y a partir de ahí ver cómo vamos a recomponer y cómo vamos a reafirmar un rumbo que evidentemente necesita tener una iniciativa que coloque a nuestro proyecto en disputa nuevamente, para frenar la ofensiva del poder que no va a esperar al 10 de diciembre, a tener mayoría parlamentaria, sino que lo están discutiendo hoy. Por eso vemos muy bien que el gobierno haya reaccionado y cambiado el gabinete nacional, sobre todo que los que no estuvieron convencidos con el proyecto abandonen el gobierno y que la Presidenta nombre a quien siente más concientemente que va a defender las iniciativas del Poder Ejecutivo Nacional.
La prioridad es consolidar el gobierno de Cristina hacia el 2011. La renuncia de Néstor Kirchner al PJ fue una decisión correcta. Fue un error creer en algún momento que podía conducir esa estructura, pero reivindicamos a muchos compañeros del PJ, intendentes, diputados, concejales, gobernadores de provincias, que acompañaron. Su renuncia al partido es una demostración que quiere compartir y construir otro espacio político, pero no la transversalidad. Yo no creo que sea posible construir una transversalidad, por lo menos como la conocimos hace cuatro años atrás, donde se juntaban cuatro dirigentes autodenominados “progre” y se calificaban como lo nuevo sin discutir ni convocar a nadie. Yo creo que la perspectiva es unificar a la militancia, a los movimientos populares, a los compañeros, a dar un gran debate nacional para construir fuerza política, social, sindical, cultural con un objetivo muy claro, defender al gobierno de Cristina Kirchner, ante los intereses económicos, que vienen por ella.
Porque lo que quiere el poder es que este gobierno haga el ajuste y lleve el dólar a 5 pesos, baje las retenciones a la soja, paralice la obra pública, las cloacas, el agua potable, la construcción de viviendas, pare los desarrollos sociales urbanos, no convoque a paritarias para discutir los salarios y que el Estado no avance interviniendo en el mercado. Sabemos que el poder golpea, trata de condicionar al gobierno, y la oposición plantea que hagamos nosotros el ajuste, porque dicen que Kirchner y Cristina no van más y en 2011 vienen ellos a gobernar. Los que han sido derrotados tienen que hacer el ajuste en estos dos años que quedan y pagar el costo político para que ellos vayan a la disputa electoral teniendo resuelto el debate político en la sociedad.
Ese es el planteo del poder, pero nosotros decimos que el escenario electoral del 28 de junio no altera nuestras convicciones y nuestro proyecto de construir una patria para todos. Porque tampoco es que ellos nos ganaron 50 a 20 y que la sociedad dijo masivamente queremos a Macri presidente y a De Narváez gobernador ya, porque entre otras cosas en Capital el macrismo retrocedió el 50 por ciento de los votos, y Elisa Carrió salió tercera cómoda, cosa que el poder no pone como parte del análisis, como no pone la información de que la compañera gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos del Ari, salió quinta, o que Schiaretti salió tercero en Córdoba. Y a Reutemann no le fue tan fácil, ganó sólo por un punto, pero de eso no se habla.
Y nosotros vamos a aportar en el debate al que nos convoca Néstor Kirchner, entendiendo que la transversalidad es ir a disputar en todos los espacios de representación donde se dirime el poder en la Argentina: en el modelo sindical, en el desarrollo territorial, en el debate ideológico intelectual, en lo internacional, en el ámbito productivo, en definitiva, aportar a la construcción de un movimiento de unidad, participación y decisión de todos los sectores populares.
Por eso, para nosotros, discutir lo nuevo y discutir la unidad popular es una prioridad con todos los compañeros que nos acompañaron en el Luna Park, ampliada a otros compañeros que no estuvieron allí, o que estuvieron a medias, porque tenemos que ampliar el espacio político del Kirchnerismo.

PJ, CGT y CTA

El modelo sindical no sólo está representado por Moyano, que a esta altura de los acontecimientos, hacia el interior de la CGT, representa menos también, porque todos vimos al Momo Venegas festejando; todos escuchamos a Luís Barrionuevo diciendo que Cristina tiene que renunciar ya. Entonces, de qué modelo sindical estamos hablando. Esto ha sido un debate que nosotros tratamos de dar, tanto en el Frente para la Victoria, como en el gobierno nacional y en el campo popular, y la responsabilidad de que no haya personería gremial de la CTA no es un problema de la CTA sino la ausencia de políticas del gobierno argentino, que debe resolver definitivamente.
La ofensiva de los gordos en la CGT, denominados sindicalistas empresarios, contra Moyano tiene que ver con la interna del poder económico y el PJ. Es la expresión del sindicalismo empresario cómplice de la dictadura y del menemismo que ve el momento de avanzar sobre el gobierno, sobre la CGT, pero también sobre los propios trabajadores y el movimiento popular. Ellos no van a dudar en arreglar con Macri, De Narváez, Reutemann o Solá porque su permanencia en los aparatos sindicales tiene que ver con sus acuerdos con las patronales y con el poder político que los represente camino al 2011.
Entonces, no alcanza con tener acuerdos con la CGT de Moyano, que fue importante y cumplió un rol trascendente en la defensa del modelo productivo que impulsó el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Hay que ampliar a la CTA y sobre todo avanzar en la equiparación de derechos a los gremios que tienen simple inscripción gremial con los que tienen personería gremial.
Esta no es una discusión de aparatos. Es una necesidad de los trabajadores y del pueblo que, para evitar la ofensiva de ajuste del poder económico, tienen que tener herramientas para discutir la rentabilidad de las empresas.
Fue notoria también la falta de institucionalidad del debate y la decisión de sectores barriales, cuentapropistas, cooperativas, desocupados, protagonistas del combate contra el neoliberalismo, a los que no pudimos o no supimos, o no quisimos, empoderar de políticas públicas y organizativas como sujeto político de decisión y presencia en las definiciones clave de nuestro proyecto.
En 2007 se planteó que la CGT y el partido Justicialista iban a ser garantía de la gobernabilidad del gobierno de Cristina Kirchner. Pero en este proceso electoral, como cuando enfrentamos al verdadero enemigo del pueblo argentino y de la clase trabajadora, como fueron las patronales rurales, la mitad de la CGT y la mitad del partido Justicialista saltó para otro lado. Entonces es hora de que nos hagamos cargo, también en el Frente para la Victoria, de nuestras contradicciones y de los errores que ha producido el propio gobierno, la propia conducción. Hay que alentar la discusión entre los propios compañeros.
La sociedad también nos dio un alerta en algunas definiciones como no avanzar más en políticas de distribución del ingreso nacional, y quedó demostrado que las políticas sociales focalizadas pueden servir para resolver algunos colectivos, pero nosotros tenemos que animarnos a discutir políticas sociales universales que cubran a la mayoría de los argentinos y los saque de la pobreza, la indigencia y la desocupación. Pero también eso nos tiene que servir para organizar a esos compañeros. Porque no se trata solamente de repartir plata o hacer algún programa sino, como lo planteó el Frente Transversal, que cada recurso signifique organización, conciencia y debate de los compañeros.
Las políticas sociales y de infraestructura que promovió el Gobierno Nacional tuvo en el PJ y en los intendentes un manejo clientelar. Los recursos ejecutados en el territorio fueron manejados con viejas prácticas políticas que ahogaron la construcción de una nueva institucionalidad, que incorporara al proceso a todos los desarrollos territoriales. No fue la garantía de la derrota, pero el aparato funcionó en contra nuestra y nos restó posibilidades de discutir, con la sociedad, la defensa del modelo.

Nuestro debate

Esas son las cosas que tenemos que discutir; de nada nos valen los cargos si no acertamos correctamente en la política, porque es la política la que permite consolidar los procesos de transformación y esta es una definición que nos tiene que servir al propio Frente Transversal para discutir más política, más ideología, más protagonismo, más participación, más decisión colectiva, más entender lo que nos pasa en las crisis políticas y en las crisis personales. Porque Néstor Kirchner, correcta y valientemente, asumió la candidatura a diputado nacional porque no había organización popular, no había suficientes espacios de movilización en condiciones de garantizar la disputa que polarizara con el poder. Por eso fue correcta su candidatura, más allá de las candidaturas testimoniales del gobernador y de los intendentes, que terminaron traccionando ese 32.5 % de los votos que puso el límite a nuestra construcción.
Tenemos que debatir, con Néstor y con Cristina Kirchner, cuáles son las iniciativas que tenemos que poner en la agenda, que debe ser la agenda del pueblo, de los sectores empobrecidos de la sociedad, de los que no tienen nada. Esa y no la agenda del poder y de la mayoría de los sectores de la oposición que lo único que quieren es recomponer las tasas de ganancia de las empresas, de los sectores industrial, agro sojero, financiero, o de las empresas de los medios de comunicación que son empresas que compran y venden información al mejor postor. Y para poner la agenda del pueblo hay que fortalecer la organización, que como dijo el General Perón, “es la única que vence al tiempo”.
Hay que darse un salto organizativo cada vez mayor, tendremos que discutir más, consensuar más, militar más, para construir mayores niveles de protagonismo y convocar a los compañeros a que sigamos peleando por lo que tenemos hoy, por lo que queremos tener, que es una sociedad donde todos tengan trabajo y donde la justicia sea el destino colectivo del pueblo.

Fortalecer la unidad popular

Entonces debemos fortalecer la unidad popular. Es necesario recomponer una fuerza popular, una nueva perspectiva política en el país que sea capaz de acompañar el proceso de transformación social que han planteado Néstor y Cristina Kirchner, que ya no sólo se torna necesario sino imprescindible. Por eso, nosotros, que somos Frente Transversal, que no somos un partido político ni somos tan sólo un movimiento, tratamos de ser coherentes con las experiencias de organización y de construcción que tuvimos a lo largo de 30 años de militancia.
Por eso la prioridad central para nosotros es fortalecer al gobierno de Cristina Kirchner y fortalecer la Central de Trabajadores de la Argentina. Esta es la responsabilidad del momento, y la disputa que nosotros tenemos ante la Unión Industrial Argentina, ante la patronal sojera, ante los sectores financiero, bancario, ante los multimedios de comunicación. Y esa disputa no la vamos a hacer tan sólo desde el aparato del Estado. Quedó demostrado, que para hacer realidad otra de las tantas cosas que hemos puesto en la agenda pública, que la crisis de representación que nos mostró la sociedad argentina el 19 y 20 de diciembre de 2001 no se resuelve con las viejas estructuras partidarias, sindicales, económicas y de pensamiento que nos llevaron a ese estallido sino que es necesario construir nuevas representaciones, nuevas posibilidades, nueva unidad del campo popular y por eso no alcanza con tener el aparato del Estado y tener buenos compañeros.
Tenemos que ser capaces de tener a millones de compatriotas organizados, movilizados, concientes y convencidos que pueden cambiar las cosas. Porque muchos de los votos que tuvimos en contra fueron de miles de compañeros que les daba lo mismo votar la lista de Néstor Kirchner que votar la de De Narváez, y esto no es solamente un triunfo del poder, esto es una derrota nuestra, porque no puede haber un solo compañero o compañera que pueda pensar que le da lo mismo votar a De Narváez que votar a Kirchner. Eso es lo que vemos cuando hacemos la radiografía del mapa electoral. Nos puede dar lo mismo de cómo se vota en Recoleta o cómo se vota en San Isidro, pero no nos puede dar lo mismo que en las barriadas más humildes de nuestro pueblo De Narváez haya tenido 30 puntos o 34 puntos.
No nos puede dar lo mismo a los que pensamos que un proyecto de transformación no se hace sólo desde el aparato del Estado y decidiendo políticas públicas sino que ese proyecto de transformación sólo puede ser viable si hay organización, si hay conciencia, si hay movilización del pueblo argentino para defender esas decisiones. El gobierno ha tomado decisiones y ha convocado a una agenda: economía, democracia y sociedad, dijo la Presidenta y nosotros tenemos que prepararnos fuertemente para discutir las tres cosas.
En economía decir con claridad que tenemos que seguir profundizando un modelo económico que haga crecer la economía, pero sobre todo que la haga crecer construyendo empleo, mejorando el ingreso de la población y atacando las bases de la desigualdad social. Democracia no solamente para convocar a internas abiertas de los partidos, democracia también significa democracia sindical y protagonismo de los trabajadores y del pueblo para discutir un modelo de país y un modelo de sociedad. Sociedad no solamente para tener un nivel de representación en un sindicato, una central, o tener un cargo institucional, sino para transformarla definitivamente.
Y como esto no se logra sólo con participar en procesos electorales sino con la construcción de una fuerza social organizada, a la que tenemos la obligación de convocar, construir y consolidar, porque con millones y millones de compatriotas organizados ya no nos podrán derrotar nunca más.

Profundizar el modelo

Consolidar el gobierno de Cristina, construir a partir de la unidad nuestra fuerza por el país que queremos, será nuestra tarea. Reafirmamos con alegría y convicciones nuestro lugar en este proyecto, en la CTA y en el movimiento popular. La historia que estamos escribiendo nos da orgullo. El presente y el futuro nos da fe y esperanza de que vamos a parar la restauración neoliberal que asoma amenazante y, con más fuerza y pasión que nunca, trabajaremos para profundizar el modelo económico, político y social al que pertenecemos.
Estas reflexiones son un aporte abierto a todos los compañeros y compañeras y las iremos enriqueciendo con la convocatoria a discutir en encuentros, plenarios, cabildos, asambleas, análisis, debates, para alcanzar una síntesis colectiva.


Frente Transversal NyP - Julio de 2009

Después del 28 de junio: el largo camino hacia 2011

viernes, 24 de julio de 2009

Julio Godio
14/7/09


Sumario
1. Breve análisis del resultado electoral
2. El ciclo kirchnerista: una cadena de sucesivos logros hasta la “crisis del campo”
3. De la crisis del campo al escenario parlamentarista
4. Defender el modelo y reformular la relación entre los poderes
5. Una posible agenda del gobierno de CFK para 2009-2011



1. Breve análisis del resultado electoral

El 28 de junio de este año se celebraron elecciones legislativas anticipadas para elegir a 127 diputados nacionales y 24 senadores en todo el país. Las últimas elecciones legislativas se realizaron junto a las presiden-ciales en octubre de 2007, y en ellas el kirchnerismo se impuso con el 43 % de los sufragios, sumando 7.060.918 votos. El Frente Para la Victoria (FPV) ganó en 2007 en 15 distritos electorales, otros 2 fueron para sus aliados (radicalismo K), 2 para el ARI, 2 para el PJ “disidente” y 1 para la UCR “histórica”. El FPV y sus aliados suma-ron entonces 20 bancas, con 160 diputados (sobrando 31 para ser mayoría).

Las nuevas elecciones del 28 de junio eran elecciones legislativas. Dos modelos competían. Pero no era un “plebiscito”. Se renovaban en esta ocasión —2009— 127 diputados sobre un total de 257 miembros de la Cámara de Diputados. El kirchnerismo ponía 60 bancas en disputa, 26 el Acuerdo Cívico, 9 los aliados K, 8 Unión-PRO, 11 el PJ “disidente” y 13 otros partidos provinciales. En Senadores (cuyo quórum es de 37 repre-sentantes, sobre un total de 72) se renovaban 24 bancas, 12 por parte del FPV-PJ, 7 el Acuerdo Cívico, 2 el PJ “disidente” y 3 otros partidos.

Los distritos electorales claves eran las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y la Capital Federal. El kirchnerismo apostaba a ganar en el estratégico y popular segundo cordón industrial, en la provincia de Buenos Aires. Pero se planteaba la duda de que si, el kirchnerismo, distanciado de las capas medias urbanas y rurales, solo contaría con el apoyo decidido de la clase obrera y de sectores reducidos de la clase me-dia “ productivista” asociada con el modelo oficial. En este último caso una derrota del oficialismo no era des-cartable.

En el resto de los distritos clave, la situación era compleja para el oficialismo, dado que: a) en Córdoba la lista propia se ubicaba por debajo de la del PJ “disidente” (liderada por el gobernador Schiaretti) y detrás de la oposición representada por la Alianza Frente Cívico y Social y la UCR; b) en Santa Fe la lista kirchnerista ocu-paba el tercer lugar, por debajo de las listas del PJ “disidente” y del gobernante Partido Socialista; c) en la Capi-tal Federal, el kirchnerismo (Encuentro Popular para la Victoria) se ubicaba en cuarto lugar, frente al PRO, el Acuerdo Cívico y Social y el emergente Proyecto Sur; d) en Mendoza la lista del Frente Cívico Federal amenaza con derrotar al PJ oficialista; y e) en Entre Ríos avanzaba el opositor Acuerdo Cívico y Social. Como contrapeso, el kirchnerismo aspiraba a vencer en la mayoría de las provincias más chicas.

Estas elecciones se desarrollaban en un contexto de desgaste para el kirchnerismo. Este desgaste tenía su base principal en la derrota sufrida por el gobierno durante la larga “crisis del campo” en 2008, y su enfrenta-miento con los poderosos medios de comunicación. El kirchnerismo confiaba —como hemos dicho— en que lograría un triunfo electoral contundente en la provincia de Buenos Aires, triunfo eventualmente “garantizado” como hemos dicho, por el voto masivo del segundo cordón del conurbano bonaerense, donde se concentra el electorado del peronismo histórico, representando a la mayoría de la población pobre.

Pero había opiniones que auguraban malos resultados para el kirchnerismo y en particular para el propio Néstor Kichner. Como había escrito Joaquín Morales Solá, rondaba la idea de que Kirchner “se condenó a sí mismo” a la derrota el día en que le declaró una guerra perpetua a los ruralistas. Tampoco imaginó o no qui-so imaginar que se sentenció a sí mismo al descalabro personal el día en que decidió competir como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires”.

El resultado general de las elecciones ha constituido una dura derrota para Kirchner y las fuerzas polí-ticas kirchneristas. En efecto, el 70% de los votos efectivos han sido para los bloques opositores. El kirchne-rismo pierde aproximadamente dos millones de votos, en relación a lo logrado en 2007.

Resultados Generales
Elecciones de legisladores nacionales ( cifras al 29-6 )

Sectores políticos votos %
Acuerdo Cívico y Social 5.451.743 30,9
Kirchnerismo 5.424.849 30,7
PRO + PJ “disidente” 3.312.032 18,7
PJ no kirchnerista incondicional 1.452.765 8,2
Centroizquierda 283.040 1,6
Izquierda 810.603 4,2

El resultado de las elecciones – que seguramente sufrirá alteraciones no sustantivas en el escrutiño de-finitivo- evidencia que el kirchnerismo ha retrocedido en las cámaras de Diputados y Senadores. Ahora necesita-rá encontrar nuevos aliados y forjar nuevas alianzas para poder formar mayorías en ambas cámaras. En la Cámara de Diputados desde noviembre próximo contará con sólo 103 bancas propias + 12 de aliados; la oposi-ción reúne 142 bancas. Es claro, sin embargo, que no será sencillo que se forme una mayoría estable antikirchne-rista. En Senadores, el FPV y sus aliados suman 41 bancas (con un quórum de 37), pero los opositores de la UCR, el PJ disidente y demás fuerzas llegan a 29 escaños. Es decir que kirchnerismo deberá esforzarse para lograr formar mayorías desde noviembre de 2009, cuando asuman los nuevos legisladores.

Las derrotas más duras sufridas por el kirchnerismo fueron:

a) en la provincia de Buenos Aires, el PRO + el PJ disidente (Unión-PRO), con Francisco de Narváez, obtuvo el 34,5% de los votos, frente al 32,1% alcanzado por el propio Néstor Kirchner;
b) en Capital Federal la lista del PRO, encabezada por Gabriela Michetti, perdió votos pero ganó con el 31% de los sufragios, el Acuerdo Cívico y Social alcanzo el 19 %, el Encuentro Popular para la Vic-toria ( kirchnerista) sólo llegó al 11.6%; y el vencedor, por “izquierda”, fue la lista Proyecto Sur de Pino Solanas (24.2%)
c) en Santa Fe la Alianza Santa Fe (PJ disidente) ganó con el 41%, venciendo solo por un punto a la Alianza Cívica y Social (Socialismo, UCR y ARI);
d) en Córdoba triunfó la Alianza Frente Cívico, con el 30,6%, la UCR opositora (26,6%) y sale tercero el PJ oficial, también antikirchnerista;
e) en Entre Ríos triunfó el Acuerdo Cívico (antikirchnerista), con el 69% de los votos;
f) en Corrientes ganó el Frente de Todos (vinculado al cobismo) sobre Encuentro por Corrientes ( lide-rado por la UCR);
g) en Mendoza ganó el “cobismo” (Frente Cívico UCR – ONFE) con el 50% de los votos;
h) en la simbólica provincia de Santa Cruz triunfó el Frente Cambiemos para Crecer( UCR y aliados), con el 42,4% de los votos.

Estos resultados negativos opacan al dinámico ciclo político electoral kirchnerista 2003-2007. El 70% del electorado ha votado por listas opuestas al gobierno nacional. Pero las líneas de fuerza nacionalista-neodesarrollista subsisten, dada su fuerza histórica. No será fácil para la derecha conservadora intentar hacer retrotraer al país al neoliberalismo” pragmático”. Sin embargo los liderazgos de Néstor y Cristina Kirchner están cuestionados, ante todo el ex-presidente. En el caso de Kirchner se registra que sufrió por el corte de boletas, al contabilizarse mas votos por las listas peronistas kirchneristas distritales del segundo cordón en la Provincia de Buenos Aires, que por la candidatura a diputado nacional del ex-Presidente. Muchos intendentes, que enca-bezaron a regañadientes las inútiles y costosas políticamente candidaturas testimoniales, decidieron que era mas seguro “cuidar su propia quinta”.


2. El ciclo kirchnerista: una cadena de sucesivos éxitos hasta la “crisis del campo”

En 2003, concretando la difícil transición iniciada a partir de la crisis global de diciembre de 2001, la so-ciedad argentina estaba buscando en forma mayoritaria que se instalase en el país un gobierno con capacidades para salir del Consenso de Washington e iniciar un camino de desarrollo económico y social, basado en la pro-ducción y en el trabajo. La sociedad estaba disponible para acompañar políticamente a un gobierno que permitie-ra a la Argentina salir de la etapa neoliberal vivida durante los gobiernos de Carlos Menem y la Alianza. Ese anhelo de la sociedad argentina comenzó a concretarse durante el gobierno de base peronista presidido por Nés-tor Kirchner. Se inició un proceso que podríamos llamar metafóricamente como “revolución desde arriba”. Es decir, un núcleo político sin ataduras con el pasado neoliberal llega al poder y comienza a aplicar medidas para fortalecer la democracia, ahora sustentada en un proceso de reindustrialización y recolocación del rol central del Estado.

Kirchner llegó al poder en un contexto de crisis desde 2001 del sistema de partidos políticos. El Gobier-no kirchnerista tuvo que recurrir entonces una estrategia decisionista. La sociedad mayoritariamente apoyó este estilo de gobierno. Lo central era poner en marcha la economía. El gobierno puso todos sus esfuerzos en resolver los cuellos de botella que impedían el desarrollo sustentable. Entre ellos, se destacaban algunos aspectos centra-les: renegociar la deuda; recuperar los niveles de empleo; poner en marcha el aparato industrial existente y mejo-rar su eficacia. En 2004, el sistema de negociaciones colectivas, que había sido suspendido en la Argentina desde la época militar, comenzó a funcionar nuevamente: el desempleo descendió y la capacidad adquisitiva de la sociedad mejoró de manera significativa. Los aumentos a los jubilados y pensionados permitieron al segmento de la población pasiva sumarse también a la expansión del consumo.

El gobierno de Kirchner preservó la democracia política y logró asentarse en sucesivos triunfos electora-les en 2003, 2005 y 2007. En este último año, Cristina Fernández de Kirchner fue electa para el período presi-dencial 2007-2011. Durante estos años, también hubo cambios significativos en el Poder Judicial y a través de reformas en las Fuerzas Armadas. La Argentina logró reinstalarse en el sistema internacional, en particular a partir de la inserción en el Mercosur y su alianza estratégica con Brasil. Se podría decir que en 2007 se habían asentado las premisas para fundar una economía de mercado industrializada. Pero la nueva etapa que se inició en 2008 requería ahora fortalecer los procesos tendientes a asegurar la gobernabilidad de los mercados. Esta estrategia fue planteada claramente por Cristina Kirchner, cuando anunció un proceso de negociaciones triparti-tas sectoriales que debían jugar el papel central en una economía de mercado integrada y regulada por vía estatal. El decisionismo podía ahora ser interpretado por parta de la sociedad como simple prepotencia.

Lamentablemente, a principios de 2008- como analizaremos mas adelante- se generó un conflicto no bien resuelto con las entidades rurales. Esta confusión fue utilizada por fuerzas de la oposición, de derecha (“go-rilismo conservador”) y del centro liberal social, que apuntalados por los medios de comunicación y los grandes grupos económicos se habían planteado unirse para impedir la consolidación del kirchnerismo.

El Gobierno se propuso recuperar la iniciativa política por medio de la profundización del modelo na-cionalista-industrialista. Éstas medidas fueron centrales: la estatización del régimen de jubilaciones y pensiones, eliminando el negocio financiero de las AFJPs, y también la reestatización de la empresa Aerolíneas Argentinas. Continuando con la vigencia de negociaciones colectivas, el Gobierno comenzó a tomar medidas para apoyar a empresas en crisis. Pero este nuevo programa aumentó aún más la reacción del heterogéneo grupo opositor para plantearse directamente desplazar del poder al kirchnerismo. Desatada la crisis financiera internacional, el Gobierno decidió adelantar las elecciones.

Estas elecciones legislativas deberían dar lugar a una recomposición del sistema político partidario y del Congreso nacional. Lograr que la democracia y la capacidad del gobierno se fortalecieran eran imperativos para impedir que se creasen condiciones para abortar lo que se percibía como una aventura peligrosa de restauración conservadora neoliberal conservadora. La dividida oposición al kirchnerismo podría intentar encarnar, aunque sin solidez y con evidente oportunismo, la opción parlamentaria, dado que según ella desde la crisis del campo se habría producido un desplazamiento del poder del centro de decisiones vigente desde 2003 (Poder Ejecutivo) hacia el Poder Legislativo. Desde 2008, la oposición cree que se han creado las condiciones para una inédita situación política de “dualidad de poder” (Poder Legislativo vs. Poder Ejecutivo).

Resumiendo. El actual sistema presidencialista decisionista fue exitoso durante cinco años, pero presen-taba ahora (2008) fisuras. El kirchnerismo había generado —como hemos comentado— entre 2003 y 2007 una “revolución desde arriba” (en el sentido gramsciano). El presidencialismo sin limitaciones le permitió concre-tar acciones políticas renovadoras de tipo nacionalista-neodesarrollistas sin afectar a la democracia política. Estas acciones fueron impulsadas desde las alturas por el presidente Kirchner y un pequeño entorno de dirigen-tes, entre ellos, Cristina Fernández de Kirchner. Se concretaron sin complejas mediaciones institucionales porque la mayoría de la sociedad esperaba esas medidas, basadas en recolocar en el centro de la vida nacional a la pro-ducción y al trabajo. La herramienta política principal para legitimar al PE fue el sistema político electoral (elec-ciones de 2003, 2005 y 2007).

La mayoría de la sociedad (un 60%) avaló con entusiasmo en 2003 las decisiones keynesianas del Pre-sidente Néstor Kirchner. La opinión pública estuvo disponible para acompañar a un grupo de políticos jóvenes audaces, herederos reformados de los años ’70. Se pasó de las políticas neoliberales más crudas y violentas a las políticas nacionalistas neodesarrollistas. El Consenso de Washington dejó de regir los destinos de la nación ar-gentina.

No repetiremos en detalle en este ensayo las políticas que hicieron posible esa transición que Kirchner sintetizó con la fórmula “salir del infierno y entrar al purgatorio”. Lo cierto es que, restableciendo el papel rector del Estado, se comenzó a construir una verdadera “economía de mercado integrada”. Durante cuatro años, favorecida por la coyuntura económica, Argentina creció al 8-9% anual, descendió fuertemente el desempleo y se puso en movimiento en 2004 el sistema de negociaciones colectivas. La calidad de vida mejoró sustancial-mente para la mayoría de los argentinos.

El kirchnerismo, convencido de que no sería fácil reformar al Partido Justicialista (PJ), optó por elegir para consolidar su poder un escenario más sencillo pero efectivo: el régimen político electoral. En las eleccio-nes de 2003, 2005 y 2007, el éxito de esta táctica —reforzada por los recursos presupuestarios del poder cen-tral— fue incuestionable. El kirchnerismo nacía dentro de un proceso arrollador de triunfos electorales. Como era previsible, el éxito fortaleció la tendencia de concentrar aún más el poder en el PE, y de colocar los temas partidarios como “secundarios”. Las organizaciones partidarias —incluido el propio PJ— fueron conside-radas así estructuras “secundarias”, retomando ideas que fueron emblemáticas para el fallido Frepaso en los años ’90.

El hecho de que la oposición política siguiese fragmentada —precio que pagaban su ala de centro libe-ral social por sus responsabilidades en el fracaso de la Alianza (que dirigieron radicales, frepasistas puros, socia-listas, etc., con el triste final en diciembre de 2001), y que pagaba también el peronismo tradicional (ahora “disi-dente”), por el debilitamiento por defección del duhaldismo desde el 2002— contribuía objetivamente a viabi-lizar la excesiva tendencia al centralismo vertical y el triunfalismo que definía al nuevo decisionismo kirchneris-ta y al núcleo pequeño de dirigentes/as que ejecutaban esas políticas.

Hasta 2007, todo fue viento en popa para el kirchnerismo. Pero en los núcleos políticos de la derecha li-beral se establecía la idea de que era necesario destruir al kirchnerismo (antes de 2011). Esa heterogénea dere-cha entendió que a través del kirchnerismo se estaba refundando sobre bases populares y obreras al propio pero-nismo. También preocupaba a la derecha que se estaba construyendo una nueva cultura política pluralista (la Concertación Plural como expresión de la transversalidad) asociada con el peronismo kirchnerismo. La preocu-pación por el éxito del kirchnerismo, como hemos dicho, se extendió también a sectores conservadores del pro-pio peronismo.

Así las cosas, éxitos kirchneristas pero también conspiraciones antikirchneristas coexistían en 2007. Los resultados de las elecciones presidenciales de octubre de ese año, que dan inicio a un nuevo período de gobierno kirchnerista liderado por Cristina Fernández de Kirchner (CFK), decidieron a la derecha conservadora a lanzarse para provocar un proceso “destituyente”. Esta derecha contaba con el apoyo de los grandes medios de comunica-ción. Especulaba, con lucidez, que el decisionismo kirchnerista se estaba agotando. Segmentos importantes del electorado criticaban abiertamente a Néstor y Cristina por “prepotencia”. Había comenzado la gran “batalla final” de la heterogénea oposición al kirchnerismo.


3. De la crisis del campo al escenario “parlamentarista”

Inmediatamente después del triunfo electoral de CFK en 2007, los medios de comunicación dieron inicio a la campaña para desarticular al kirchnerismo. Primero será el diario La Nación, y algunos canales de televi-sión importantes. Luego se agregará el Grupo Clarín. Comenzó así la “Gran Batalla Ideológica” contra el kirch-nerismo.

El kirchnerismo había logrado compensar su debilidad político-partidaria con la formación de alianzas sociales. Entre ellas se destacaban el largo acuerdo entre el gobierno y la CGT y el apoyo de los empresarios industriales que dirigían a la UIA. La mayoría de los movimientos territoriales apoyaba al kirchnerismo. El es-pectro de un nuevo partido peronista, apoyado en los sindicatos, volvía a inquietar a la derecha. El kirchnerismo, aún con las falencias político-partidarias comentadas, había logrado agrupar a miles de dirigentes peronistas más o menos autorreformados localizados como funcionarios en los poderes del Estado y en las provincias, en primer lugar en la provincia de Buenos Aires. La derecha fue clara: si dejan que este proceso cristalice, tendremos un nuevo peronismo y Kirchner será el “Perón de hoy”.Como hemos dicho también los partidos del centro-liberal social se suman al esfuerzo antikirchnerista de la derecha. En el fragor del combate se corría el riesgo que podía ser fatal, de confundir por simplificación al gorilismo conservador represor, con el del insustantivo liberalismo político propio de las clases medias.

La derecha conservadora, que conoce muy bien a la Argentina moderna, sencillamente porque fue su fundadora, comenzó a buscar donde apoyarse para iniciar la gran batalla contra el kirchnerismo. La base elegida fue lo que se denomina genéricamente “el campo”. Las fuerzas conservadoras, que ahora que sumarían líderes peronistas refractarios al kirchnerismo, se sentían fuertes y potencialmente capaces de aliar, bajo la hegemonía conservadora, a fuerzas del centro liberal, como la Coalición Cívica, la UCR y el socialismo clásico. Estas fuer-zas de centro liberal canalizaban el descontento existente en las clases medias tradicionales por el excesivo y prolongado decisionismo oficial que como hemos dicho era percibido por sectores populares como “prepoten-cia” y “soberbia”.

El kirchnerismo —fenómeno político urbano— no conocía bien al llamado “campo”. La opción de dar la batalla desde el campo fue una inteligente decisión de la derecha conservadora. En efecto, desde hace veinte años había comenzado una revolución productiva en el campo. Esta podría ser resumida en pocas palabras de este modo: en un contexto mundial de aumento de la demanda de alimentos y de sus precios, la Argentina “histó-rica”, es decir, el país rural, había reaccionado en dos direcciones: por un lado, concentrando la producción (pooles financieros de siembra, con eje en la soja) a través de un gigantesco proceso de transformación de pe-queños y medianos productores en arrendatarios, aumentando con ello la productividad y la rentabilidad (como ocurrió en Inglaterra en el siglo XVIII, aumentando los arrendamientos, represión a la vagancia, etc.; y ahora en 2008-09 en China, con la autorización a los campesinos a vender las tierras nacionalizadas); por otro lado, avanzando rápidamente en la revolución tecnológica aplicada a procesos de producción, que incluían el compo-nente industrial específico (fábricas de tractores y cosechadoras, gestión de la producción a través de redes de Internet, etc.).

Este proceso revolucionario en el campo tenía jefes y subordinados directos. Los jefes eran las empre-sas multinacionales (Cargill, Dreyfus, Monsanto, etc.) y grupos locales emergentes (Grobocopatel y otros), a los que se sumaban los grandes terratenientes, agrupados principalmente en la Sociedad Rural. Los subordinados eran la gran masa de pequeños y medianos productores, miembros o aliados de la Federación Agraria Argentina (FAA), muchos ahora arrendatarios y sectores de las clases medias de las ciudades del interior. Los “subordina-dos” aceptaron los cambios, pensando que les iría bien como arrendatarios en tanto les fuese bien a los “je-fes”, lo que explica en gran medida que el bloque sociopolítico agrario cuente con la participación de la FAA.

Estaba claro que frente a un proceso de transformaciones como el que vivía el campo, sólo se podría lo-grar que una parte de la alta rentabilidad fuese apropiada por el Estado para fortalecer al modelo nacionalista-industrialista, si se lograba agrupar a los productores medianos y pequeños, y aislar y obligar a negociar a los “jefes”. No se podía volver al IAPI. Pero sí se podía abrir negociaciones para crear una empresa pública destinada a comercializar los cereales (como existe en Canadá o Australia), en la que el Estado, empresas mul-tinacionales y productores acuerdan precios diferenciales y volúmenes de producción y pagan impuestos. Este camino implicaba incorporar al debate a las organizaciones rurales. Se descontaba la resistencia de los terrate-nientes.

Pero en vez de transitar ese camino “canadiense”, que sin duda era complicado, se eligió el más fácil: imponer retenciones, recurso extraordinario legítimo pero políticamente equivocado. La respuesta del “campo” fue unirse para resistir. Los partidos de oposición se fueron también al campo, donde encontraron aliados. Mu-chos aliados eran dirigentes rurales, que ahora asumían roles políticos, sencillamente porque en la “batalla del campo” se decidía si se frenaba o no al kirchnerismo. La ciudad, categoría que nos engloba especialmente (aun-que no sólo) a los que apoyamos al kirchnerismo, súbitamente se vio envuelta en el conflicto, sin saber de qué se trataba. Es una ancestral dificultad del peronismo y de la izquierda —comprensible quizás porque fueron productos de la industrialización sustitutiva y de los conflictos laborales emergentes— no comprender al cam-po. La cuestión del campo no se puede resolver recurriendo al fácil expediente de acusar de todos los males de este país a la Generación de 1880. Se resuelve en 2009 dando dirección político-industrialista a las trans-formaciones que se han producido en y desde el campo. El ciclo ganadero había finalizado hace muchos años. Se requería una propuesta de crear una empresa pública de comercialización de cereales, que debía formar parte de un debate más amplio sobre por qué era necesario subordinar la planificación clásica, al gran objetivo de lo-grar “organizar los mercados”. En síntesis, se necesitaba organizar los mercados de cereales, carnes, etc.

La resistencia de las entidades rurales incluía su participación directa en la política. De allí que ya en 2008 decidan incorporarse a listas opositores en las elecciones legislativas de 2009. En estas elecciones los “agraristas” lograrán incorporar en diferentes listas opositoras y por distintas provincias, a unos diez diputados nacionales que aspiran a formar un “bloque agrario”.

En verdad, el nuevo gobierno de CFK no había elaborado en profundidad lo que se quería decir con la consigna de “profundizar el cambio”. Pero Cristina atisbó, con razón, que en la nueva etapa se debería imple-mentar una nueva estrategia que denominó “pactos productivos sectoriales”. En efecto, la tarea ahora era gober-nar los mercados, y no pretender controlarlos desde afuera, como sí había ocurrido en algunos casos (correc-tamente) entre 2003 y 2007. Gobernar los mercados incluía redireccionar los cambios producidos en la agricul-tura y la ganadería.

La derecha opositora y sus aliados comprendieron rápidamente que la tarea política principal, ante un gobierno por primera vez desconcertado, era establecer una especie argentina de dualidad de poderes entre el Poder Ejecutivo (PE) y el Poder Legislativo (PL). Así, el Congreso Nacional se convirtió en la caja de resonan-cia de la diversidad de intereses que el propio kirchnerismo había creado por sus exitosas políticas económicas, sociales y laborales. Pero paradójicamente, ahora, en 2008, bajo la presión de la heterogénea y laxa oposición política.

El kirchnerismo logró recuperar temporalmente la iniciativa política, profundizando el modelo. Esto ocu-rrió en 2008, con la estatización plena del régimen de jubilaciones y pensiones, la estatización de Aerolíneas Argentinas y el programa de apoyo financiero a las PyMES. La reforma estrella fue la estatización de los fondos de jubilación y pensiones. Las AFJP eran puro negocio financiero rentístico de los bancos privados; una estafa en gran escala. Pero la iniciativa política general no sería fácil de recuperar, pese a que el gobierno había conti-nuado piloteando bien el desempeño de la economía, ahora amenazada pero no colapsada por la gran crisis financiera y económica mundial.

Desde la “crisis del campo” el gobierno perdió la iniciativa política que había logrado sostener desde 2009. Nunca más podría recuperarse de la derrota sufrida. Luego de la anulación de la Resolución 125, la oposición política logró establecer que el poder del Congreso es “equivalente” al Poder Ejecutivo: el parlamen-tarismo se ha vuelto un tema central en la política argentina, como herramienta de la oposición, para crear una situación política caracterizada por la “dualidad de poderes”.


4. Defender el modelo y reformular la relación entre los poderes

Hemos comentado a principios de este artículo el resultado de las elecciones legislativas nacionales del 28 de junio. Se ha producido un fuerte retroceso del kirchnerismo y la emergencia de dos nuevas coaliciones opositoras, una de centro-derecha (Unión-PRO) y otra de centro-liberal (Coalición Cívica y Social). Las coali-ciones de oposición son todavía políticamente inestables, pero representan a grandes rasgos dos líneas político-culturales constantes en la historia política argentina, a saber: el liberalismo conservador (que ahora incorpora a sectores del peronismo, también conservador) y el liberalismo de centro social, que agrupa al llamado “pan radi-calismo” y al socialismo. Estas dos líneas de fuerza político-culturales compiten con el peronismo-kirchnerismo. El mapa del país se va configurando alrededor de tres polos: el FPV-PJ (centroizquierda), la Unión-PRO (centro derecha) y el Acuerdo Social – Coalición Cívica (centroliberal social).

Las líneas opositoras se plantearán (dado que ambas suman aritmeticamente más del 50% del electora-do) que son la “mayoría republicana”, frente a una primera minoría peronista-kirchnerista fuerte pero, como hemos dicho, reducida. Para la oposición, la tarea central sigue siendo consolidarse en el Congreso Nacional, y desde allí obligar al gobierno a negociar para redefinir la política económica, reduciendo el rol intervencionista del Estado y aumentando el peso político de la economía de libre mercado. Esto implicaría, entre otros hechos, reducir el rol de la CGT, base de sustentación del kirchnerismo.

Desde el tumultuoso debate de la Resolución 125, que terminó resolviendo el Congreso Nacional, lo cierto es que la lógica histórica en los últimos años ha colocado en el centro de la política la cuestión de cómo se replantea, en un país cada vez más pluralista políticamente, la relación republicana entre los tres poderes, en particular entre el PE y el PL. Tal como está planteada la cuestión en función de la relación de fuerzas entre las tres coaliciones principales, se pueden imaginar tres escenarios político-institucionales.

Un escenario que sería catastrófico: implica que el gobierno, si pierde la capacidad de formar mayorías en el Congreso Nacional, se vea empujado a recurrir a la política defensiva de gobernar con decretos de necesi-dad y urgencia. Esta es una alternativa catastrófica, porque ahondaría la dualidad de poderes. A corto plazo, esta situación podría desembocar en situaciones de violencia y eventualmente provocar la caída del gobierno de CFK. Esta es una alternativa política inaceptable por sus eventuales consecuencias para la joven democracia política argentina.

Otro escenario, que es el mas probable, consiste en que el gobierno aprovecha sus capacidades para me-jorar el estilo de gobernar, buscando consensos pero sin perder poder e iniciativa. La nueva estrategia ya comienza tomar forma con la convocatoria de CFK del 10 de julio del corriente año al Dialogo Social y Político conducido ahora por el Ministro del Interior Randazzo para discutir y acordar con las principales bloque oposito-res sociales y políticos. Se trata de iniciar un Diálogo para acordar sobre una agenda de temas económicos y políticos para su tratamiento parlamentario ( o acordando medidas a adoptar por decretos).Participarian no solo actores políticos sin también sociales y económicos.

El Dialogo Social y Político entre gobierno y oposiciones debería permitir elaborar una agenda de con-sultas periódicas y permanentes presididas por el Jefe de Gabinete de Ministros ( como establece la Constitu-ción Nacional). Se mantendría el presidencialismo, pero atenuado (como fue el espíritu y la letra de la reforma constitucional de 1994).Se potencia el componente “parlamentarista” (como ocurrió ya en 2002-03). Podría incluir en el gobierno a alguna nueva fuerza política emergente. También se podría ampliar la composición polí-tica del gobierno, incorporando a personalidades importantes del mundo empresario y político afines a la política económica industrialista y distribucionista. Se intentaría reconstituir una Liga de Gobernadores, pero solo si estos están dispuestos a sustentar este camino. Se potenciaría el papel convocante y aperturista de los bloques kirchneristas en ambas cámaras.

En este escenario que es el mas probable, el gobierno nacional seguiría careciendo de una fuerza socio-política de apoyo cohesionada ( dada la imposibilidad el kirchnerismo de reorganizar al P.J.).Tampoco emergería otra organización política que sustituya al P.J. Pero el gabinete nacional tendría capacidades para canalizar las demandas sectoriales ( en prioritariamente ahora las provenientes del “ campo”) y las demandas de un campo político opositor dividido. Pasaría ser central definir quien es el enemigo principal. Todo indica que ese enemigo principal en el plano político es Union-PRO si se mantiene unida, mientras que la Alianza Cívico Social cobija fuerzas heterogéneas, siendo central ubicar a “ carrioismo” como fuerza a golpear, al tiempo que se debería in-tentar establecer acuerdos puntuales con el “ cobismo y la UCR “mas alfonsinista”.

Otro escenario no descartable es el rupturista. Consistiría en que el gobierno, acosado por una oposi-ción unida y golpista, decide “ patear el tablero” y se coloca a la cabeza de una transformación profunda del ré-gimen republicano, al estilo de vigente en Francia, llamando a una Asamblea Constituyente, que establecería un sistema que compatibiliza constitucionalmente el presidencialismo con parlamentarismo. El gobierno, incapaz de garantizar la gobernabilidad y la unidad del Estado Nación, por la persistencia y agravamiento de la crisis política, decide “blanquear el conflicto institucional”. Es evidente que esta última alternativa es extrema: significa dar formalmente por terminado al bipartidismo político establecido en 1983, y sustituirlo otro sistema de relaciones políticas que permita formar mayorías parlamentarias y gobiernos que garanticen la estabilidad democrática. Es posible que la derecha conservadora se sienta muy amenazada por una eventual iniciativa “par-lamentarista”, dado que su posición real frente al tema del parlamentarismo es fuertemente demagógica. La derecha conservadora mas que “ presidencialista” o parlamentarista” es ante todo “ autoritaria” y por lo tanto siempre estará tentada de reflotar al partido militar para alcanzar/conservar el poder.

Es cierto que esta última reforma político-institucional implicaría profundos cambios en la cultura políti-ca y el funcionamiento de los poderes de la República y su carácter federal. Se dice que la cultura indisciplinada del pueblo argentino y las prácticas políticas personalistas, hacen inviable esta opción parlamentaria. Sin embar-go, estas objeciones serían infundadas, en la medida que el nuevo régimen surja, en medio de una fuerte com-petencia, junto con un compromiso de gobernabilidad democrática entre oficialismo y oposición (como en Italia, España, etc., para dar algunos ejemplos europeos).

La crisis político-institucional que podría seguir a las recientes elecciones legislativas podría hacerse más compleja si la crisis financiero-económica mundial persiste y termina por afectar las bases del modelo eco-nómico kirchnerista. También es preocupante lo que hoy aparece como línea dominante en la llamada con lige-reza oposición: continuar acosando al gobierno de CFK hasta provocar su caída y su reemplazo por un eventual gobierno de transición, que sería endeble y sometido al hostigamiento por diversos tipos de movilizaciones de resistencia popular motorizadas desde los movimientos sociales, sindicatos, etc..

Como ya se observo durante la crisis global de 2001,la sociedad argentina, mayoritariamente, no acepta-rá que se pretenda imponer un modelo económico social que suponga la coexistencia de “dos países”,uno diná-mico pero excluyente ubicado en la medialuna agrícola industrializada ( pampa húmeda hasta Mendoza) y otro instalado territorialmente en el tejido sociopolítico que apenas permite la sobrevivencia en el Gran Buenos Aires, que cada día más se acerca a ser la “ Calcuta argentina”.En este esquema el Norte Argentino- salvo el área mine-ra- termina siendo marginal. La Patagonia sobrevive como generadora de energía.

La posibilidad de un caos político que se produciría con el retiro adelantado del poder por parte del kirchnerismo (que podría derivar en el mediano plazo en sublevaciones populares, intifadas criollas, etc.), es una realidad no descartable. Es el peligro latente de la libanización del país (ya insinuado en los ’80 por el entonces presidente Raúl Alfonsín).

Si los resultados de las elecciones del 28 de junio último dan lugar a mayores confrontaciones entre go-bierno y oposición, no puede descartarse la irrupción de movimientos políticos y sociales kirchneristas radicali-zados, junto con la decisión del aparato político de conservar por la fuerza sus posiciones en el Estado. De allí a la guerra civil, habría un solo paso. En un país dividido y fragmentado, faltaría que se dividan las FF.AA. El momento político argentino es preocupante. Los argentinos estamos jugando con fuego.


5. Una posible agenda del gobierno de CFK para 2009-2011

El gobierno de CFK ha sido duramente castigado en las urnas. Pero la línea de fuerza nacionalista-desarrollista instalada desde 2003 está intacta, y es de larga duración. La defensa del modelo actual es funda-mental. Pero el estilo de gobernar “desde arriba” ya no es funcional. La propia figura del ex-presidente Kirchner ha sido duramente cuestionada por la sociedad.

El peronismo-kirchnerismo carece de una organización política de masas. Este es su déficit princi-pal. De no crearse, gobierno carecerá de una fuerza política propia y homogénea. Necesitará siempre apoyarse en el peronismo y en los sindicatos.

Está claro que los años 2009-2011 serán tumultuosos y desordenados. Para gobernar se requiere contar con una agenda especial, que resuelva los cuellos de botella del modelo económico-social. Para poder formar mayorías se requiere de una agenda actualizada que favorezca acuerdos y consensos dentro de los parámetros del actual modelo. Esta agenda podría incluir- planteada esquematicamente , a cuatro grandes áreas, a saber:

1. Economía
a) Mantener el tipo de cambio
b) Crear un ente público (no estatal) de comercialización de cereales (como el existente en Canadá)
c) Llegar en 2011 al 25% del PBI en la tasa de inversión.
d) Establecer la formación de fondos públicos y privados para fortalecer a la pequeña y mediana em-presa y las cadenas de valor.

2. Política Sociolaboral
a) Crear un Consejo Económico y Social (CES)
b) Garantizar la movilidad jubilatoria
c) Ingreso familiar universal por sectores socioeconómicos.
d) Profundizar los contenidos de la negociación colectiva.

3. Político-institucional
a) Consultas periódicas a los partidos políticos sobre la agenda parlamentaria. Pacto de gobernabilidad explícito.
b) Comisión de expertos de la Universidad Nacional de Buenos Aires para restablecer en tres meses el funcionamiento del INDEC.
c) Ley de Radiodifusión
d) Reglamentar la coparticipación federal establecida en la Constitución Nacional.
e) Personería gremial a la CTA con reforma de sus estatutos
f) Resolución rápida de los juicios a ex-militares e inicio de una campaña pública para acercar las FAA con la sociedad.

4.. Política exterior
a) Reformar el grupo de los 20 en alianza con el BRIC
b) Crear un fondo mundial de empleo
c) Incorporar a la OIT al grupo de los 20 y al sistema de Naciones Unidas


Esta agenda es tentativa y ambiciosa, pero es ineludible para dotar de sustentabilidad socioeconómi-ca e institucional a la democracia. Es una agenda para mejorar la calidad de la democracia representativa y la relación de ésta con los contrapoderes que han surgido y se han consolidado desde la sociedad civil desde 2001 en adelante. El momento es de inflexión: o se avanza desde el peronismo-kirchnerismo o se dará inicio a un pe-ríodo de inestabilidad política y de sucesivas operaciones de antidemocráticas y destituyentes.

El éxito de esta agenda ya no descansa solo en las habilidades y predisposiciones mutuas del gobierno y la oposición la oposición Descansa principalmente en la capacidad del peronismo-kirchnerismo de crear una organización político-social que este presente y actué disciplinadamente en todo el territorio nacional.